Gracia de la bahía
Sin caer en el tópico al uso sobre el afamado salero gaditano, es imposible ver a esta joven bailaora de San Fernando y no acordarse de la atmósfera de Cádiz que da a los flamencos que de allí proceden un sello especial, Y no es que Sara persiga a toda costa el lucimiento o alardee de graciosa.Su encanto especial reside precisamente en un sentido innato del pudor, que no excluye un llameante reflejo de femenina sensualidad. Sara se mostró frágil y poderosa, su cuerpo es gentil pero transmite emociones sensiblemente perturbadoras. De técnica académica, aunque no exenta de pellizco, y flamencura, mostró por siguiriyas, alegrías y bulerías una clara matización de los estilos, a la vez que un dominio más que notable de los recursos expresivos de cada uno de ellos.
Sara Baras y su grupo
Sara Baras, bailaora; Guadiana y Juan Cantarote, cantaores; Paco Cruz y Jorge Gómez, guitarristas. Casa Patas. 1 de diciembre, Madrid.
Sara estuvo acompañada por un cuadro experto en el que destacó la hermosa voz de Guadiana, en solitario por tientos-tangos, y se trajo de Jerez a un desconocido Juan Cantarote que recordaba al gran Paco Valdepeñas. Gracias a este joven cantaor, Sara Baras pudo recrearse por momentos en su baile, mezclando una exuberante riqueza plástica con estilizadas pinceladas jondas.


























































