Lady Di 'princesa de los piratas'

Diana Spencer hace en Buenos Aires la primera aparición pública tras su confesión la BBC

El furtivo trato carnal sostenido por la princesa Diana con su bocazas profesor de equitación también dividió a los argentinos, entre quienes celebran la anticipada coronación del príncipe Carlos o se burlan, con groserías, sobre la consistencia de las blasonadas prolongaciones óseas y aquellos alzados en denuestos contra el adulterio de Diana, censurado por ser de mujer, por vengativo o por impúdico al confesarse con publicidad. Samaritana en su misión diplomática, lady Di arribó ayer a Buenos Aires, donde la indiferencia superó a la expectación.Con campanillas y a lo criollo, la emisora de televisión Crónica anunciaba su aterrizaje en un avión de British Arways. Un titular cubría la pantalla: Llegó la princesa de los piratas. Pero no se observó hostilidad en el recibimiento de su alteza, cuya estancia de tres días incorpora una mayor distensión a las relaciones bilaterales de posguerra. Diana tampoco convocó mucho en sus primeras visitas a centros de beneficencia: apenas el portero, vecinos, curiosos y las inevitables alcahuetas.

Muy pocos nacionales relacionan la visita con la guerra de las Malvinas de 1982. Argentina perdió la contienda, contó mil víctimas en 74 días de combate y el recuerdo aún duele. Los veteranos han protestado y el senador Luis León denunció: "Sería un grave error que cierto cholulaje nacional [compatriotas dados a la gomina con lentejuelas, y marcados comportamientos horteras, de inspiración anglosajona mayormente] intentara prestigiar figuras discutidas de una monarquía que usurpó nuestro territorio".

Para el alcalde de Buenos Aires, Jorge Domínguez, feliz, la visita de Diana demuestra "el buen estado de las relaciones". El reciente acuerdo sobre regalías petroleras en las aguas disputadas y el encuentrode Nueva York entre los presidentes Carlos Menem y John Major refrendaron un acercamiento que ha sido posible porque se evitó hablar de la soberanía de las Malvinas.

El programa de Diana es apretado y solidario. Visitó la Asociación de Lucha contra la Parálisis Infantil (ALPI), el Servicío Nacional de Rehabilitación. y el hospital Garragan; hoy almorzará con Menem, recorrerá dos hospitales más y la British American Benevolence Society. Mañana viaja a Puerto Pirámide para disfrutar con las ballenas, y en Gaiman (Patagonia) degustará con la comunidad galesa pan casero, mermeladas, tortas y té. Allí se quejan otros damnificados del imperio. "Los que somos descendientes de galeses no podemos recibir a la princesa con bombos y platillos, porque representa a un país que sojuzgó a nuestros antepasados", protestó el concejal John Franklin Humpliereys.

¿Y a la mayoría de los argentinos, qué les interesa de lady Di? Lo que a casi todo el mundo: detalles sobre su vida privada. No los habrá, ni tampoco declaraciones a la prensa. El diálogo de radio Mitre con su hombre en la comitiva habla sobre el tenor de la cobertura informativa a falta de mayor enjundia: "Llegó muy elegante, muy elegante, muy alta. Tenía un tailleur blanco [traje de chaqueta], zapatos de gamuza...". "¿Color?", le preguntaron. "Negros; muy lindas piernas". "Sí, ya lo dijo varias veces...", se le reprendió cariñosamente en la central.

"Camina como mirando hacia abajo, pero con los ojos como mirándolo a uno. Por ahí se ríe. Es una mujer hermosa, fascinante y muy carismática...". "¿Cómo es esa famosa melena de lady Di tan imitada en el mundo entero? ¿Impecable, más larga, más corta?", inquirió el control. Definitivamente entregado, el corresponsal magnificó el nobilísimo cuero cabelludo: "También es sorprendente, también es hermosa. El peinado que tiene, cortito... ¡Una melena espectacular!".

Ayer se supo en el Reino Unido que Diana se ha ganado con sus explosivas declaraciones, a la BBC el corazón de dos de cada tres británicos, según un Sondeo de la empresa Harris para la compañía de noticias ITN, informa Lourdes Gómez desde Londres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 23 de noviembre de 1995.

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