Muñoz Molina: "Los escritores de mi generación fuimos unos privilegiados"

"Siempre he querido orientar mis narraciones como un cruce entre la arquitectura límpida de la novela policial y el rigor poético de la página. Algo así como escribir el Viaje al centro de la tierra en clave de Baudelaire", dijo a noche Antonio Muñoz Molina durante su intervención en el ciclo Los narradores españoles en el fin de siglo, en la Residencia de Estudiantes, en Madrid.En una sala abarrotada de público, el autor jiennense explicó la evolución de sus fijaciones literarias, desde su inicial Beatus ille (1983) hasta su reciente Ardor guerrero. "Considero que los escritores de mi generación hemos sido unos privilegiados, al poder iniciamos en la literatura con total libertad, en un viaje paralelo al de la propia democracia", señaló Muñoz Molina, para ejercer, no obstante, una autocrítica igualmente colectiva: "Nos iniciamos con el torpe mito de la juventud como valor de cambio literario y ello, junto a la propia inauguración de las libertades, propició una actitud un poco naif, tendente hacia un cosmopolitismo abstracto. Todos empezamos fabulando universos de evasión y hemos arribado, por fortuna, hacia posturas mucho más concretas, concentradas en la narración de nuestras propias vivencias", manifestó el joven académico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de noviembre de 1995.