González Sainz gana el Herralde al novelar "el último hombre moral"

Eloy Tizón, finalista con 'Seda salvaje'

La novela El hombre exasperado, de José Ángel González Sainz (Soria, 1956), fue proclamada ayer ganadora del Premio Herralde de novela, dotado con dos millones de pesetas y convocado por Anagrama. "La novela trata de un hombre de media edad" explicó González Sainz, "de un hombre exasperado que es el último hombre moral, desorientado ante el nuevo mundo que se le ofrece". González Sainz, que se presentó al premio con el seudónimo de Bartleby, criticó ayer la trivialidad literaria y reivindicó la función del escritor como alguien aislado, encerrado en sí mismo.

González Sainz, licenciado en Filología, vive desde 1982 en Venecia, donde da clases de literatura española, y destaca en su currículo que trabajó de guía durante unos meses en el monasterio de Santo Domingo de Silos. Es fundador y codirector de la revista Archipiélago y ha publicado hasta ahora un único libro de relatos, Los encuentros (Anagrama, 1989), del que la crítica elogió su originalidad y en el que descubrió influencias de autores como Melville, Kafka y Faulkner."El personaje de Bartleby; de Melville, siempre me ha maravillado", confesó ayer González Sainz. "Creo que su actitud de retirarse revela un momento de salud mental, algo necesario para seguir viviendo. Otros escritores que me interesan son Benhard, Musil, Benet, Faulkner, Dostoievski, Valle-Inclán, Sánchez Ferlosio... En definitiva, todos aquellos que intentan correr el riesgo de transitar por nuevos caminos literarios. Es lo que yo he querido hacer, aunque el primer nombre de la lista debería ser Cervantes. En él ya estaban Kafka, Dostoievski, Bernhard y todos".

González Sainz, que ha escrito un novelón de 400 páginas, se muestra reacio a aparecer en los medios de comunicación y hace gala de una animadversión no disimulada hacia los escritores que se prodigan demasiado en los actos públicos. "Pienso que el escritor debe trabajar en silencio", manifestó, "y desconfío por tanto de todos los que opinan demasiado en público".

Artesanía literaria

Partidario de volver a una cierta artesanía literaria, enemigo de los coches y de la modernidad mal entendida, González Sainz ha escrito una novela de un personaje sin nombre, un tanto violento, que contempla un mundo que ha perdido el sentido. "Ante este mundo sin sentido", explica el autor de El hombre exasperado, "el personaje se plantea el dilema de si le conviene entrar en él. Todo desemboca en una geometría de la tragedia en que cualquier movimiento lleva a algo trágico".Tras comentar que "odia la banalidad literaria", González Sainz reflexiona: "En un mundo de creciente papanatismo, creo que la literatura puede suponer una especie de oasis, de monasterio, un lugar de reflexión a todos los niveles".

Ahondando en un nihilismo confeso, aunque sin renunciar a la hilaridad que provoca un protagonista contradictorio, el ganador del Herralde confiesa que con su novela ha querido trazar distintos niveles de lectura y "poner trabas a todo este mundo moderno que lleva al arte a algo sin sentido". González Sainz, que se muestra encantado de vivir en el "exilio" de Venecia ("odio los coches, me exaspera el estilo de vida moderno" añadió: "Hay en el libro una lectura de los que hemos pretendido cambiar el mundo y me gustaría que el lector no quedara indemne, que se sintiera agitado. Yo, al fin y al cabo, tampoco he salido indemne de la escritura".

El finalista del Herralde, Eloy Tizón, coincidió con González Sainz en la necesidad de la reclusión para escribir y manifestó que su novela, Seda salvaje, trata de un personaje obsesionado por la vida de los otros y que intenta penetrar en la intimidad de los que le rodean.

Tizón, nacido en Madrid en 1964, publicó en Anagrama, en 1992, su primer libro de narrativa, el volumen de cuentos Velocidad de los jardines.

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