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Tribuna:

La sombra

Las elecciones catalanas son algo más que unas elecciones autonómicas. De su resultado depende la estrategia final de las generales: lo que bajen pujolistas y socialistas y suba el PP serán los referentes de los idus de marzo. El otro día se produjo un debate televisivo entre los candidatos catalanes, lamentablemente emitido sólo en Cataluña. Allí se vio que Pujo¡ se siente tranquilo ante la imposibilidad de que el PSC-PSOE le ataque a fondo; ¿cómo le van a atacar sus recientes compañeros de viaje? Tampoco le molesta el independentismo de Colom, porque concede credibilidad moderada al nacionalismo de CiU. Le irrita la documentada tenacidad crítica de Ribó al frente de IC, pero no tanto como el intrusismo del "regionalismo del PP" en pos del voto de una parte de la derecha social hasta ahora, a regañadientes, votante de Pujol, la mejor inversión. -El candidato socialista demostró la difícil papeleta personal y estratégica que le han repartido. Antes del debate, las cámaras de televisión reflejaron el momento en que Narcís Serra se metía en el camerino donde maquillaban a Nadal y cruzaba alguna broma con él. ¿Por qué precisamente Narcís Serra?, ¿Demostración pública, contra los suspicaces, de que su lobby, determinante en el PSC, respalda a Nadal? ¿Aviso a Nadal de que está bajo candidatura vigilada? Lo cierto es que la sombra de Serra se cernió sobre la actuación del candidato socialista, que no podía marcar distancias ni con Pujol ni con lo que representa Serra, y es suicida salir al mercado vendiendo lo mismo que Pujol: "Se ha conseguido mucho, pero hay que conseguir más". El PSC se juega el ser más subalterno que ayer, pero menos que mañana, y Nadal, el ser un paréntesis entre Obiols y el tapado o el político del cambio catalán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de noviembre de 1995