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Crítica:TEATRO

Tal vez no

El apropósito es un género teatral: la propia palabra indica que está hecho para una circunstancia, y José Luis Alonso de Santos ha hecho este apropósito para la retirada de una gran actriz, Mari Carrillo. Cuando ella recitaba el monólogo de después del monólogo, anunciando su despedida, una voz sonó en las gradas diciendo: "¡Tal vez no!". Me sumo a este deseo. Creo que cuando se tiene una categoría en un arte la gente no se debe retirar hasta que realmente se caiga de vieja: no es ése el caso. Y no creo que un apropósito escrito y dirigido (por Alonso de Santos) sea suficiente; y no lo digo de ninguna manera contra este autor de cuyos textos siempre he gustado, sino porque parece poco para sellar una vida de más teatro: demás actuar en profundidad, de personajes más enteros. El público la aplaude cada vez que hace una exhibición de cante o baile o de desplantes. Pero ella está por encima, como Alonso de Santos está también por encima de un teatro seguramente intervenido para la celebración.En esta obra resuIta que, bajo este brillo justo para una gran actriz puede quedar mejor su hija, Teresa Hurtado, en un papel mudo. La historia está muy bien pensada: la mujer ha tenido un intento de suicidio, el tóxico tiene abrasada su garganta y no le permite hablar; su madre se atropella para sacarla de la tragedia, acentúa sus rasgos de extravagancia. En este choque de los gestos del dolor, la angustia, la certidumbre confirmada del suicidio, con la frivolidad con que la madre procura sacarla de la sensación final, está la gran situación. El divismo de Mari Carrillo, justificado por el suceso de su primera despedida del teatro, la devora. Pero el cansancio y la desesperación de Teresa Hurtado revela la realidad que se siente, el deseo de decirle: "¡Déjela usted en paz, señora!".

Hora de visita

De Alonso de Santos. Intérpretes: Mario Carrillo, Teresa Hurtado, Palmira Ferrer. Escenografía: Toni Cortés. Director: J. L. Alonso de Santos. Centro Cultural de la Villa de Madrid.

Pero desata a los espectadores. Estoy hablando de la representación del sábado, con público "de taquilla", que cortó varias veces la acción con sus aplausos, que ovacionó a Mari al terminar, y del que surgió la voz, supongo que espontánea, que asumo, de "tal vez no". No nos resignamos a perderla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de octubre de 1995

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