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50 AÑOS DE LA ONU

Ironías de la revolución

A largo plazo, la Iglesia católica puede convertirse en el socio más importante de Cuba en lo que podría ser la última ironía de la revolución castrista. Aunque el Vaticano, junto con la jerarquía cubana y -lo que es más importante- con la jerarquía católica norteamericana, siempre se ha opuesto al embargo contra Cuba y ha favorecido un diálogo político entre Washington y La Habana, la nueva relación adquirió su punto culminante en 1992. Aquel año, Juan Pablo II declaró que había que prestar una atención especial a Cuba para evitar futuros derramamientos de sangre.Para la Administración de Clinton, la presión cada vez mayor de dos poderosas instituciones -la Iglesia católica y la comunidad empresarial norteamericana- para que levante el embargó contra Cuba e inicie un diálogo político con Castro supone un problema extremadamente grave. Aunque la Administración ha hecho últimamente algunos gestos para relajar algunas restricciones en los terrenos cultural y económico, no está dispuesta a levantar el embargo mi a negociar con Castro. La política oficial es que Castro debe celebrar elecciones libres o desaparecer.

Para complicar más las cosas, Clinton se enfrenta a la legislación, apoyada por los republicanos y aprobada ya por la Cámara de Representantes, que amplía el embargo al comercio de países y empresas extranjeros con Cuba.

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