Los químicos que alertaron sobre el deterioro de la capa de ozono reciben el Premio Nobel

El galardón de Física reconoce el hallazgo de dos patículas elementales del Universo

Frederik Reines hizo un descubrimiento "al borde de lo imposible", declaró ayer la Academia sueca al concederle el premio Nobel de Física, junto con el también estadounidense Martin Perl, por demostrar la existencia de dos de las doce partículas elementales que son los bloques de construcción de todo el Universo. En el campo de la química ha sido destacado este año con el Nobel un hallazgo de corte medioambiental, las reacciones responsables de la destrucción de la capa de ozono. Los trabajos de los tres galardonados han producido ya un acuerdo internacional: la limitación del uso de los CFC.

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Los estadounidense Frank Sherwood Rowland (de 68 años) y Mario Molina (de 52 años y origen mejicano) y el holandés Paul Crutzen, de 61 años, hicieron en los años setenta las investigaciones ayer galardonadas. "Al explicar los mecanismos químicos que afectan al grosor de la capa de ozono, estos tres investigadores han contribuido a salvarnos e un problema medioambiental global que podría tener consecuencias catastróficas", dicen los sabios que conceden el Nobel; y recuerdan: "El ozono juega un papel primordial para la vida en la Tierra [ ... ], es el talón de aquiles de la biosfera".Crutzen detalló la reacción catalítica de los óxidos de azufre con el ozono, mientras que Molina y Rowland demostraron que los compuestos clorofluorocarbonados (CFC), utilizados ampliamente en la industria, degradan la capa atmosférica que protege la vida en el planeta. Sus contribuciones obligaron a los políticos a tomar medidas que se concretaron en el Acuerdo de Montreal para la limitación de las emisiones de CFC.

"Cuando Rowland y Molina publicaron sus descubrimientos fueron muy atacados por las compañías productoras de los CFC y tuvieron que defender con unas y dientes sus teorías. Años más tarde, los nuevos instrumentos de detección demostraron que tenían razón", recuerda Millán Millán, director del. Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo.

El neutrino y el Tau.

Los dos Nobel de Física, Reines (77 años) y Perl (68) tienen que ver con el puro conocimiento del Universo: en qué consiste, cuáles son sus constituyentes mas pequeños y sus propiedades. Reines demostró la existencia del neutrino, en 1953, y abrió la puerta de lo que la Academia sueca llama Ia región de los experimentos imposibles", dado que los neutrinos apenas interaccionan con la materia y es tremendamente difícil detectarlos. Perl, en 1973, encontró el Tau, el primer miembro de la tercera -y ahora se sabe que última-familia de partículas elementales."Martin Perl es un cabezota, en el buen sentido:, se empeñó, contra prejuicio y marea, en pensar que deberían de existir partículas como el electrón, pero inestables y mucho más pesadas. Y las buscó durante años hasta que acabó encontrándolas", comentó ayer Álvaro de Rújula, físico teórico del Laboratorio Europeo de Física de Partículas, en Ginebra. "Perl es también una de las personas que más se han esforzado en desarrollar en España la física de partículas y las tecnologías colindantes. En esto su éxito ha sido más modesto".

Efectivamente, Perl fue uno de los más entusiastas impulsores de la construcción en España, hace pocos años, de un acelerador de partículas, la fábrica de Taus, para investigar en profundidad la partícula por él descubierta. En proyecto fue finalmente rechazado por las autoridades españolas.

Mirar el cielo

"Fred Raines demostró que los neutrinos, las partículas más sutiles y penetrantes que conocemos, pueden de hecho ser observadas directamente", continúa de Rújula. "Muchos años después, los desarrollos de su trabajo nos permiten, por ejemplo, observar el centro del Sol o el de una estrella que explota. Puede decirse que hemos aprendido así, como Galileo, a mirar el cielo de otra manera".Reines trabajaba en el laboratorio Los Álamos, en los proyectos militares de la bomba atómica, explica Manuel Aguilar, físico de partículas del Ciemat. "Él tuvo la idea de utilizar el flujo instantáneo de neutrinos que se produce en una explosión atómica, en la bomba, para detectar estas partículas. Era un experimento muy difícil y los militares decidieron no hacerlo, entonces Reines lo hizo en- los reactores nucleares de Savannah River", continúa Aguilar. Su colega Angel Morales, de la Universidad de Zaragoza, comentó que el Nobel ahora supone el reconocimiento a un hallazgo que merecía antes el galardón.

Perl trató de ignorar la llamada telefónica que le despertó ayer, por fin contestó y le dijeron que había sido galardonado con el Nobel, informa Reuter. Tras el lógico "estoy muy contento ...", declaró: "La financiación de este tipo de investigación es menor ahora que antes. Espero que esto ayude al Departamento de Energía e los fondos para la ciencia básica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de octubre de 1995.

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