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Tribuna:

Señas de identidad de los centros públicos

La mayoría de los ciudadanos considera que una buena educación es una garantía para el desarrollo personal, para la inserción laboral y el progreso profesional, y para adaptarse mejor a los cambios sociales, que se van a producir en el futuro. No es extraño, por tanto, que, a la hora de elegir un centro para sus hijos, los padres reclamen información y valoren cuidadosamente sus características.Esta situación plantea dos retos importantes a los centros públicos: cómo conseguir responder a estas demandas y cómo hacerlo para todos los alumnos, sin discriminaciones ni exclusiones. El objetivo fundamental de todos aquellos que confían en las posibilidades de los centros educativos públicos es conseguir una escuela de calidad elegida voluntariamente por la mayoría de los ciudadanos.

Para avanzar por este camino hay que mejorar muchas cosas, entre las que se pueden destacar la formación y el desarrollo profesional de los docentes, el refuerzo de la función directiva o la creación de un ambiente de estudio y convivencia de los centros. Pero hay otras que manifiestan los rasgos distintivos del centro y que permiten una mejor y más estrecha relación del centro con la comunidad escolar: la oferta educativa propia del centro, la información que se transmite y los cauces de participación que se establecen.

Todos los centros educativos deben garantizar la misma educación básica a sus alumnos y tener los recursos necesarios para impartir sus enseñanzas con criterios de calidad. Pero esta afirmación no ha de interpretarse como que sean exactamente iguales. El Ministerio de Educación va a favorecer que algunos colegios de Primaria, e institutos de Secundaria impartan un currículum integrado del sistema educativo español e inglés que permita obtener a los alumnos, al término de sus estudios, las titulaciones correspondientes a ambos sistemas; va a animar a los centros educativos a que ofrezcan mayores posibilidades para estudiar una lengua extranjera, o a que orienten sus esfuerzos a completar la formación de los alumnos en la lengua española, o en ámbito de la música y las artes plásticas, o en el desarrollo de las actividades deportivas; sin olvidar el compromiso del centro en el apoyo y orientación a los alumnos que presenten temporal o más permanentemente problemas en sus aprendizajes.

Es preciso comunicar esta oferta más específica al conjunto de la comunidad educativa. Los centros han de hacer público su proyecto educativo para facilitar información y orientación a los padres y a los alumnos. Profesores, padres y alumnos estarán más interesados en participar en el funcionamiento y gestión del centro si reciben más información y si tienen más capacidad de decisión.

La información que un centro da a los padres debe evitar sesgos y reducciones de lo que es el proceso educativo. Una información basada fundamentalmente en los resultados académicos de los alumnos es muchas veces injusta y siempre excesivamente simplificadora. El nivel social y cultural de los alumnos tiene una significativa influencia en su rendimiento escolar. Un centro puede aportar a sus alumnos más que otro, aunque sus resultados académicos sean inferiores. La información ha de recoger todo lo que el centro quiere hacer, su funcionamiento, su oferta educativa y sus relaciones con el entorno social. Su finalidad principal es mejorar la orientación, la participación y el compromiso de la comunidad educativa con su centro docente. Esto será, si se lleva a la práctica, un buen criterio de calidad de un centro docente.

es secretario de Estado de Educación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de septiembre de 1995

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