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¿Qué hago con mi mala nota?

Guía para alumnos cuya calificación no les sirve para estudiar la carrera deseadaLa calificación de selectividad es clave, pero hay alternativas

Muchos de los 34.000 esudiantes que aprobaron el pasado julio la selectividad no están de acuerdo con la carrera a la que han ido a parar. Hay casos para todo: desde la que quería estudiar medicina y al final cursará derecho (y está contenta) hasta el que, de fisioterapia, vuela a historia, y se resigna. Ayer, a eso de las 11. 30, alrededor de setecientos alumnos hacían cola en frente del vicerrectorado de alumnos de la Universidad Complutense.

Muchos, para reclamar que, por última vez, les incluyeran en los estudios que desean. No es fácil, pero tampoco imposible. Lo que sigue es una lista de soluciones para los descontentos:

>"No me da la nota". Mala cosa. La vicerrectora de alumnos de la Universidad Complutense, Rosa Basante, es tajante al respecto: "Al que no le dé la nota, que no se empeñe en reclamar. Es absolutamente inarnovible".

Esto no lo sabían los estudiantes que, a la búsqueda de una solución, ayer abarrotaban el servicio de reclamaciones de la Complutense. La mayoría reclamaba porque, bien por unas décimas, bien por puntos enteros, se había quedado fuera de la carrera escogida en primera opción.

PASA A LA PÁGINA 16

Una nota que marca el futuro

VIENE DE LA PÁGINA 1Argumentan que hay alumnos con buena nota que renuncian a la carrera adjudicada. "Es cierto" cuenta la vicerrectora, "pero con eso ya contamos: siempre se ofertan más plazas de las disponibles". Un alumno empeñado en estudiar algo para lo que no le da la nota puede presentarse a la selectividad el año que viene. Siempre se le tomará en cuenta la mejor de las notas obtenidas en cualquiera de las pruebas.

> Tengo nota, pero no me apunté. Puede pasar. Uno se da cuenta de que le gusta algo a última hora, o que olvidó una de las opciones para la que, a la vista del resultado de su examen, posee la nota mínima exigida. La vicérrectora, en este caso, es más optimista: "Siempre que le dé la nota, es un caso a considerar. Ahí sí que recomiendo que reclame y que lo intente. Éste es el caso de la Complutense, pero creo que en el resto de universidades también obran de esta manera".

>Tengo nota para la privada. Las universidades privadas madrilenas aún disponen de plazas. El precio varía según las carreras y los centros. La media, unas 800.000 pesetas al año. Una solución es estudiar primer curso en una universidad privada y luego intentar el salto a la pública. Para ello hay que aprobar todo el primer curso y, con el mejor expediente posible, apelar al decanato de la facultad en cuestión, bien en junio, bien en septiembre. Un tribunal decidirá cada caso, basándose en las notas y en los planes de estudio. Otra variante es estudiar en los centros adscritos, esto es, instituciones privadas cuyo título está convalidado con una universidad pública. La Complútense cuenta con seis de estos colegios, que vienen a costar, aproximadamente, de 30.000 a 60.000 pesetas al mes. Eso sí, si uno, tras entrar en uno de estos centros, decide seguir en una universidad pública, tendrá que haber aprobado, al menos, tres años. La ventaja, que los planes de estudio son los mismos que los de la universidad a la que pertenece el colegio.

> Tengo nota para otra. Muchos estudiantes piensan que basta entrar en una carrera cualquiera para luego, al año siguiente, dar el salto automático a su preferida. Falso. Para entrar en la deseada se tendrá que competir con los que hagan la selectividad el año que viene en igualdad de condiciones. Es una opción muy utilizada: muchos alumnos estudian, con la intención de no perder un año, un curso de algo que les da igual pero para lo que disponen de nota. Esto crea un efecto perverso de tipo dominó: alumnos que estudian algo que no quieren y que impiden, al ocupar, esas plazas, el acceso de otros que sí que poseen vocación.

>Tengo nota pero no salgo. Se dan casos en que, aun obteniendo la nota de exigida no se aparece en la carrera deseada. La reclamación es pertinente. Si se trata de un error, se subsanará, según los responsables universitarios. Para reclamar, hay plazo hasta el próximo día 13.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de septiembre de 1995

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