Entrevista:

"Debe haber mayor transparencia en los trabajos de la UE"

Jacob Sóderman, finlandés de 57 años, asumió ayer la función de guardián de los derechos de los ciudadanos europeos, tras haber sido elegido en julio primer Defensor del Pueblo de la Unión Europa por el europarlamento. Sóderman, ex ministro de Justicia, ex parlamentario socialdemócrata y ex defensor del pueblo del Parlamento finlandés, tiene un hablar pausado y fama de trabajador incansable y de peleón.Amigo de América Latina, amante del fútbol y con buen conocimiento del castellano, su elección, sin embargo, no fue muy bien recibida por los europarlamentarios españoles del PSOE, que habían postulado como su candidato a Álvaro Gil-Robles. La creación del puesto en 1991 fue iniciativa del Gobierno de Madrid.

Pregunta. ¿Cómo se puede dar al ciudadano de la calle la seguridad de que su igualdad frente al gestor de la Administración, o burócrata, es real?

Respuesta. La tarea del defensor del pueblo es ayudar al ciudadano para que se le haga justicia frente a una posible mala administración de la UE y sus instituciones. Cada ciudadano, sea natural o tenga residencia permanente, tendrá el derecho a queja por una supuesta mala administración. Nuestro deber será buscar una respuesta satisfactoria para el denunciante. Creo que la mayoría de los conflictos podrá resolverse a través de sugerencias y acuerdos mutuos.

P. Por ahora, frente, a las decisiones de la UE, no hay canales para reclamar. La mayoría de los documentos de los cuales emanan las decisiones son secretos y no hay transparencia. ¿Cómo podrán los ciudadanos poner en tela de juicio una posible mala administración?

R. Sin duda, una de las tareas centrales de nuestra oficina será aumentar la transparencia en los trabajos de la UE. No será tarea fácil. Los métodos de administración en muchos países del centro y sur de Europa han sido tradicionalmente muy cerrados. En los países nórdicos, en cambio, casi todos los documentos son públicos, siempre y cuando no se legisle sobre ellos una disposición especial. Creo que el método nórdico, por tanto puede ser muy recomendable.

P. Vigilar la Administración pública tiene gran relevancia, después de los casos de corrupción en diversos países comunitarios. ¿Cuál es la importancia de la vigilancia?

R. La lucha contra la corrupción es, en primer lugar, tarea de los organismos nacionales puesto que desde el punto de vista de una sociedad democrática, la corrupción, en caso de generalizarse, es una enfermedad mortal. Respecto a posibles fraudes que atañen a los fondos comunitarios, será sin duda tarea nuestra vigilar sus destinos.

P. ¿Cómo reaccionará su oficina respecto a posibles violaciones de los derechos humanos que se cometan en los países comunitarios?

R. Si dentro de la Administracíón comunitaria existiera alguna discriminación, sea por el sexo, la nacionalidad, el color de la piel, etcétera, obviamente será preocupación nuestra. Las violaciones tradicionales de los derechos humanos, como la tortura o la coerción de la libertad de expresión, serán materias que deben preocupar a los organismos de cada uno de los países comunitarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 01 de septiembre de 1995.

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