Crítica:FLAMENCOCrítica
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Homilía con música

Desde que, hace unos años, Lole se hizo profundamente creyente de no sé qué culto hoy muy en auge, rara es la actuación en que no larga una auténtica homilía proclamando su fe. En tiempos se llevaba un folio y lo leía en el escenario ante un público más o menos perplejo; ahora le ha puesto música y lo canta alegando que, "se lo ha pedido un señor". Por mucha música que tenga, es un verdadero sermón con fines proselitistas que no sé hasta qué punto es lícito llevar a un espectáculo público con taquilla abierta. En cualquier caso ni Lole ni Manuel tuvieron una noche afortunada. Casi todo lo que hicieron fueron sus viejos éxitos más conocidos, y la voz de Lole sonó limpia pero plana, con frecuencia monocorde.Juan Villar también parece hallarse estancado en el corto repertorio que le conocemos de siempre. Que lo hace como un estimable rajo flamenco muy gaditano, aunque no llegue a emocionamos especialmente. La guitarra del joven Antonio Carrión le acompañó con solvencia.

XXXV Festival Nacional de Cante de las Minas

Juan Villar (cante), Antonio Carrión (guitarra) y Lole y Manuel. Antiguo mercado público, 16 de agosto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de agosto de 1995.