Mueren 4 monjas españolas al estrellarse un avión contra un volcan en El Salvador

José Elías|Agencias
Guatemala / San Salvador - 10 ago 1995 - 22:00 UTC

Ninguno de los 58 pasajeros y 7 tripulantes que viajaban en el avión Boeing 737 de la compañía guatemalteca Aviateca que se estrelló en la noche del miércoles (madrugada del jueves en España) contra la falda del volcán Chinchontepec, en El Salvador, logró sobrevivir al accidente. Entre los fallecidos se encuentran cuatro religiosas españolas de la orden de las Mercedarias de Bérriz, que regresaban tras una reunión comunitaria en México a su misión en El Viejo (Nicaragua), y el también ciudadano español José Rossell Martínez.

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Aviateca se empeñó durante horas en silenciar la catástrofe. Portavoces de la compañía indicaban que "debido al mal tiempo" no podían confirmar que el aparato hubiese caído a tierra. "Sólo podemos decir que hemos perdido el contacto", insistían. Posteriormente, reconocida la catástrofe, la aerolínea se abstuvo de revelar la identidad de los pasajeros que iban en el vuelo 901. Casi la mitad de los cadáveres, entre ellos dos niños, habían sido ya rescatados anoche.Las fuertes lluvias que asolaban la región parecen haber sido la causa del accidente, que se produjo a las 20.25 hora local Algunos testigos indicaron que se oyó una fuerte explosión y que posteriormente vieron una luz Esto significaría que el avión se incendió tras el choque, motivo por el que muchos cuerpos estaban totalmente calcinados. Más de 15 horas después del siniestro, aún quedaban siete cuerpos por identificar. Una portavoz oficial de Avioteca confirmó anoche que entre las víctimas no figuraban más españoles.

Las cuatro religiosas se habían subido al avión en Guatemala, tras descender de otro procedente de México, donde habían ido para conmemorar en la capital de Jalisco, Guadalajara, el 250 aniversario de la fundación de la provincia misionera de México y Centroamérica, que reunió a las 58 monjas mercedarias de Bérriz de esa zona.

Ocho horas de búsqueda

Los equipos de rescate, ayudados por helicópteros, policías y miembros de la Cruz Roja, consiguieron localizar el avión tras una árdua búsqueda de más de ocho horas, dificultada por el mal tiempo, y el barro que cubría las inaccesibles pendientes del volcán. El aparato fue localizado en La Fincona, al norte del Chinchontopec, a unos 60 kilómetros de la capital. El área fue acordonada mientras se procedía a las tareas de rescate de los cadáveres.El Boeing 737-200, inició su trayecto regular en Miami (EEUU) y, tras la escala efectuada en Guatemala, tenía previstas otras en San Salvador y Managua. El destino final era San José de Costa Rica. El aeropuerto de Guatemala perdió el contacto con el avión 10 minutos antes de la hora prevista para su aterrizaje en San Salvador.

Fuentes del aeropuerto salvadoreño estiman que el avión se estrelló cuando empezaba a descender para tomar tierra y después de realizar una brusca maniobra, pero indican que será necesario esperar a los datos de la caja negra para saber con seguridad los motivos de la catástrofe.

Reina todavía gran confusión sobre la nacionalidad de las víctimas. En la última lista facilitada anoche por Avioteca figuran, además de los cinco españoles, 16 mexicanos -entre ellos el extorero y actor Luis Procuna-, cincoguatemaltecos, cinco nicaragüenses, cinco norteamericanos, seis noruegos, cuatro costarricenses, dos daneses -uno de ellos el embajador en Nicaragua-, y dos brasileños -también el embajador en Nicaragua-.

Tanto el fallecido piloto del aparato accidentado, Axel Byron Miranda, de 40 años, como el capitán, óscar Castro, encargado de dirigir la investigación, son licenciados de la escuela del Ministerio del Aire de Madrid.

Las religiosas -Maria Luisa Martínez de Lejarza, Begofia Bernaola, Natividad Sanza y Rosario Martínez Manso- abordaron el avión en Guatemala. Otras dos compañeras suyas que debían realizar el mismo trayecto se salvaron porque, una, Mercedes Mauleón, regresó unos días antes debido a que tenía clases en la Universidad de Managua, donde ejerce como catedrática de Historia. La otra, la mexicana Beatriz Becerra, porque optó por quedarse unos días más en la capital de su país.

Según el presidente de Aviateca, Federico Melville, el avión siniestrado estaba alquilado por la aerolínea guatemalteca a la GIT Leasing Corporation de Estados Unidos y había ingresado en la flotilla de Aviateca en enero de 1994. La compañía se hará cargo de la repatriación de los cadáveres.

Sergio Albúrez, un capitán de vuelo de Aviateca, añadió que el avión era de los más modernos de la empresa y que estaba en perfectas condiciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de agosto de 1995.

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