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CARTAS AL DIRECTOR

Muertos

Deseo manifestar al señor Anasagasti mi repugnancia ante sus palabras en el Congreso de los Diputados, durante la comparecencia del presidente del Gobierno para declarar sobre el tema GAL, cuando aseveró, hablando sobre víctimas del terrorismo, que "no hay muertos buenos ni muertos malos". Mire usted, un niño o un ama de. casa reventados por la explosión de una bomba en un supermercado o en una casa cuartel, son muertos inocentes, buenos. Y los mal nacidos que pusieron la bomba, aunque mueran en un ajuste de cuentas a manos de otros bestias, seguirán siendo malos después de muertos. Pobre nivel el de nuestros grupos parlamentarios cuando sus portavoces, enfrascados en labores de autodisculpa unos, de no sé / no contesto otros, y de acoso y derribo los más, no tuvieron reflejos para salir al paso de un infundio semejante. O a lo peor pensaron que, después de todo, los muertos buenos no votan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de agosto de 1995