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CARTAS AL DIRECTOR

Falso e injusto

Tras la noticia aparecida en su periódico referente a las declaraciones realizadas ante el juez de la Audiencia Nacional Carlos Bueren por la "ex novia" del guardia civil Carlos Marrero Sanabria, considerada por ustedes como pieza clave para resolver el caso Lasa-Zabala, como amigo personal de Carlos Marrero me veo en la obligación de aclarar una serie de circunstancias que ensucian su memoria y, para mayor infamia, lo hacen sobre una persona que por desgracia ya no puede defenderse.Como íntimo amigo suyo, tanto yo como diferentes personas que también contaron con si amistad y confianza desconocimos la existencia de esa "novia" en fechas de la supuesta confidencia. Pero eso es algo que, aunque extraño, podríamos no saber. Lo que sí sé, y se puede demostrar, es que Carlos estuvo destinado desde mayo de 1983 (BOC, nº 9) hasta diciembre de 1984 (BOC nº 24) en el Centro de Adiestramientos Especiales de El Escorial (Madrid) como instructor, con lo que, cotejando fechas, es imposible que se encontrara en San Sebastián y estuviera presente en ningún asunto relacionado con el caso Lasa-Zabala. Éstos son datos ciertos y objetivos que para los que le conocimos no son necesarios ya que durante el tiempo que permaneció entre nosotros su vida profesional y personal fue intachable.

Carlos Marrero Sanabria se quitó la vida en Las Palmas de Gran Canaria el 10 de enero de 1988 como consecuencia de las depresiones que sufría desde el atentado terrorista que sufrió el 28 de junio de 1986 en Zarauz, donde murió un compañero. El arma con la que se quitó la vida no pertenecía a ningún compañero miembro del Cesid.

Si la labor de la prensa es descubrir la verdad, la verdad es la expuesta, y relacionar a nuestro amigo y compañero con cualquier actividad ilegal, del tipo que sea, es falso e injusto y más no estando esa persona, desgraciadamente, entre nosotros.-

Ramos, guardia 1º, Grupo Especial de Seguridad, 2ª compañía. Cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de julio de 1995