El Senado acosa a Clinton con el 'caso Whitewater'

El presidente Bill Clinton hace frente a una semana de pesadilla con la apertura en el Congreso de sendas audiencias sobre los dos casos más polémicos de su Administración: el affaire financiero conocido como Whitewater y la destrucción del complejo religioso integrista de Waco, donde murieron cerca de 80 personas. En la investigación sobre Whitewater, que comenzó ayer con el testimonio de uno de los principales socios de Hillary Clinton, la oposición republicana buscará el esclarecimiento, de las sospechas que rodean el suicidio en 1993 de un funcionario de la Casa Blanca, que manejaba delicada información sobre las finanzas del presidente y de la primera dama.

La sola mención de Vincent Foster, cuyo cadáver apareció hace ahora dos años en uno de los parques de Washington, era suficiente hasta hoy poner nerviosa a esta Administración. Algunos cabos sueltos en la investigación policial han favorecido los rumores de que Foster no se quitó la vida, como asegura la versión oficial, sino que fue asesinado porque estaba en poder de comprometedores datos sobre Whitewater."Foster estaba relacionado con algunas de las dificultades legales y otros hechos que constituyen la médula central de Whitewater", dijo ayer al inicio de la audiencia el hombre que se empeñó en convocarla y que ahora será su conductor, el presidente del Comité de Banca del Senado, Alfonse d'Amato, uno de los más enconados enemigos de Bill Clinton.

Whitewater es el nombre de un fracasado complejo inmobiliario de Arkansas en el que participó el matrimonio Clinton en los años setenta. Con esa denominación se conoce también todo el escándalo financiero que rodea esa inversión, en la que Clinton, que entonces era gobernador de Arkansas, pudo haber favorecido políticamente a alguno de sus socios en ese proyecto a cambio de ayuda financiera para sus campañas electorales.

La investigación que empezó ayer -continuará hasta comienzos de agosto y, tras las vacaciones, puede extenderse hasta los primeros meses de 1996- pretende contestar, como anunció D'Amato, a algunas de estas preguntas:

- ¿Pagó Clinton la parte que le correspondía por las pérdidas de Whitewater o se dejó ayudar por su socio, Jim McDougal, un influyente banquero de Arkansas a cambio de un trato preferencial?

-¿Qué pasó con los documentos que fueron sacados del despacho de Vincent Foster la misma noche en que fue encontrado muerto? ¿Quién ordenó o permitió coger esos documentos? ¿Por qué esos papeles fueron revisados por la Casa Blanca antes de ser entregados a los investigadores?

- ¿Obstaculizó la Casa Blanca la investigación sobre la muerte de Foster? ¿Por qué tardó varios días en aparecer la nota en la que Foster expresaba su amargura por el trabajo que realizaba y que, finalmente, fue la pista que condujo a la hipótesis sobre el suicidio?

El Congreso de mayoría demócrata anterior a las elecciones de noviembre de 1994 ya había desarrollado una investigación sobre Whitewater de la que no se extrajeron pruebas contra los Clinton. Pero los republicanos consideran que aquellas audiencias, que no incluyeron la muerte de Foster, fueron incompletas y han decidido repetirlas ahora.La Administración confía en poder controlar el efecto político de esta investigación para que no perjudique las posibilidades de reelección de Clinton. Dos factores actúan a favor: la fecha, en vísperas de las vacaciones veraniegas, y la complejidad del caso, formado por una maraña de números y relaciones personales. Las grandes cadenas de televisión han considerado que el asunto no tiene interés informativo suficiente como para transmitir la audiencia en directo, y la CNN ha anunciado que tampoco la emitirá íntegramente.

Testigos importantes

Entre los testigos más destacados que han sido citados se encuentran:

- Webster Hubell: un íntimo amigo de los Clinton, junto a los que trabajó en Arkansas, y del propio Foster. Hubell renunció a su alto cargo en el Departamento de Justicia el año pasado por otro escándalo sin relación directa con Whitewater.

- Bernard Nusbaum: el antiguo asesor legal de la Casa Blanca y presunto responsable del manejo de los documentos de Foster. También dimitió ya como consecuencia de este escándalo.

- Margaret Williams y Patsy Thomasson: dos funcionarias de la Casa Blanca que entraron en el despacho de Foster la noche en la que se conoció su muerte,

La audiencia sobre Waco, en la que se investigará si el Gobierno utilizó excesiva e inapropiadamente la fuerza contra los seguidores del grupo religioso Rama Davidiana, comienzan hoy en la Cámara de Representantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 18 de julio de 1995.

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