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España aporta 3.800 millones de pesetas este año a la investigación espacial europea

El planeta Mercurio, la medición de estrellas con precisión cien veces superior a la actual y la detección directa de fenómenos predichos por la Teoría de la Relatividad de Einstein son los tres grandes objetivos científicos nuevos de la Agencia Europea del Espacio (ESA), de aquí a dentro de 20 años . Su relación depende de que el programa Horizonte 2000 Plus (1996- 2016), presentado ayer en Madrid por Roger Bonnet., director del programa científico de la ESA, sea aprobado por sus 14 países miembros, incluida España, en la reunión que se celebrará el próximo octubre.

La incertidumbre, sobre todo económica, que rodea a la próxima reunión ministerial de la ESA no inquieta tanto a Bonnet como a otros responsables; al fin y al cabo, él dirige, desde hace 10 años, el ámbito más estable de la agencia europea: el programa científico, obligatorio para todos los países miembros y menos sujeto a vaivenes presupuestarios que el de astronautas, por ejemplo. Ademas, fue la última reunión ministerial, celebrada en España en 1992, la que encargó preparar el Horizonte 2000 Plus.Mercurio, un objetivo principal de ese programa, es uno de los planetas menos explorados y sólo el 60% de su superficie se ha estudiado desde una nave espacial. La ESA pretende diseñar una misión para hacer un reconocimiento completo y con alta resolución del suelo mercuriano.

Otro eje de Horizonte 2000 Plus es medir miles de estrellas, con una resolución 100 veces superior a la alcanzada hasta ahora. También en el campo astronómico, la ESA intentará poner a punto una avanzada estrategia de observación denominada interferometría en infrarrojos, que combina las imágenes de un objeto celeste tomadas simultáneamente con dos o más telescopios.Ondas gravitacionales

 

El tercer pilar es de física fundamental. Con un avanzado sistema espacial bautizado LISA, los científicos quieren detectar ondas gravitacionales, un fenómeno predicho por la Teoría de la Relatividad de Einstein que no se ha comprobado directamente. Son ondas propagadas en el espacio y generadas en la explosión inicial del Universo (Big Bang), pero también en agujeros negros, explosiones de supemova o sistemas estelares dobles.Además de estas misiones, todas ellas no tripuladas, Horizonte 2.000 Plus contempla otras económicamente más modestas de física solar, de exploración de otros planetas y de astronomía. Los proyectos se han seleccionado entre más de un centenar de propuestas realizadas por 700 científicos, explicó L. Woltjer, presidente del comité asesor.

"No hacemos ciencia sólo por el placer de conocer las estrellas y los fenómenos del Universo, sino porque se empuja también la tecnología al límite", dijo Bonnet, destacando el impacto industrial de los proyectos científicos, más aún en Europa, donde no hay una actividad tecnológica común decticada a la defensa como en EE UU ni con tanto dinero.Bonnet destacó el avance ole la presencia española en las actividades espaciales. Y Vicente Gomez, del Ministerio de Industria, que coordina la delegación de España en la ESA, señaló que por primera vez un español es el director científico de uno de los experimentos que nevará una misión espacial europea: Integral, un observatorio de rayos gamma. "La Administración está decidida a continuar apoyando estas actividades por los beneficios científicos e industriales que se obtienen", dijo Gómez. Este año España aporta al programa obligatorio de la ESA 3.800 millones de pesetas (el 6,71%), y otros 11.000 millones a programas optativos.Misiones inminentes

 

Horizonte 2000 Plus lleva más lejos el programa Horizonte 2000 que aglutina la actividad científica de la ESA, con varios proyectos realizados, en curso o inminentes.Los lanzamientos de tres misiones (Soho, Ulyses y Cluster) en los próximos meses se señalaron ayer como indicador de "la vitalidad de la ciencia espacial europea".

Ambición científica, pero también realismo financiero y estabilidad en la investigación, rigen la estrategia de Horizonte 2000 Plus, explicó Woltjer, y Bonnet díjo que los objetivos del programa pueden alcanzarse con los presupuestos ordinarios. Actualmente la ESA dedica un 12.8% de su presupuesto total a los programas científicos, lo que supone 49.000 míllones de pesetas este año.

Pero de EE UU llegan síntomas muy preocupantes: "Hay muchas incertidumbres, La NASA ha reducido su presupuesto y están en peligro las misiones científicas en cooperación", dijo Bonnet.

Sin embargo, Clinton está presionando a los europeos para que concreten su participación en la futura estación espacial internacional Alpha, que será el auténtico hueso duro de roer en la reunión ministerial de la ESA en octubre. España parece que va a renunciar a estar presente en la Alpha debido a los importantes recortes presupuestarios, con efecto negativo en algunos programas espaciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de julio de 1995

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