Entrevista:

"Perdimos Praga, pero ganamos el mundo"

Vladímir Meciar, 53 años, es primer ministro de Eslovaquia desde octubre pasado, aunque ya ha desempeñado el mismo cargo tres veces. Fue quien llevó a su país a la independencia el 1 de enero de 1993 cuando Checoslovaquia se dividió en dos, un síndrome que Bratislava ha superado. "Perdimos Praga, pero ganamos el mundo", dice el líder eslovaco, que ha visitado Madrid para hablar de las aspiraciones de su país a integrarse en la Unión Europea (UE).Pregunta. ¿Para cuándo la integración en la UE?

Respuesta. Presentamos la solicitud el pasado junio conscientes de que va a pasar tiempo hasta la incorporación, que está condicionada por dos movimientos estratégicos: Uno, la transformación de una sociedad de la dictadura a la democracia, de la economía planificada a la economía de mercado, del paternalismo de Estado a la solidaridad. El otro, la adaptación a la UE. Hemos realizado un gran trabajo en la democratización, aunque el único punto débil son los partidos políticos, cuya consolidación va a durar más tiempo. Hemos establecido medidas para la protección de los derechos humanos y la democracia. El mayor problema es la adaptación de la economía para hacerla competitiva.

P. ¿Cómo va la privatización?

R. Estamos en la segunda etapa. El proceso quedará concluido en un año. Se está creando un grupo de empresarios capaces de competir. Esta será la base de la futura economía de mercado.

P. ¿Aspiran a integrarse también en la OTAN?

R. Somos miembros de la Asociación para la Paz y preparamos la integración. Trabajamos en la democratización del Ejército, en el control cívico sobre las Fuerzas Armadas.

P. ¿Rusia les presiona para eludir a la Alianza?

R. No ejerce ni ejercía presión alguna. Moscú sólo habla de frenar un poco el proceso de integración por política interna, pero no trata de crear una nueva división de Europa y menos quedar aislada.

P. ¿Han superado los eslovacos el síndrome de la división de Checoslovaquia?

R. Bastante rápido. Es verdad que hemos perdido Praga, pero se nos abrió el mundo entero. Los dos países tenemos la unión aduanera y no hay enemistad entre eslovacos y checos.

P. ¿Hay un modelo eslovaco de transición?

R. Sí. Nosotros ponemos más bien el énfasis en el cambio estructural de la producción y no en el cambio de propietarios. Nos diferenciamos por la manera de realizar la privatización. Optamos por una transición graduada, regulada por el Estado, porque no existe el mercado, que está en proceso de creación.

P. Le acusan de autoritario.

R. No soy autoritario, pero sí tengo autoridad. Lo único que me pueden reprochar es el ritmo de trabajo, porque no paro. Soy primer ministro por: tercera vez, pero sólo después de unas elecciones democráticas. Eso no es ser un dictador.

P. ¿También se le acusa de tratar de acabar financieramente con la prensa independiente?

R. En Eslovaquia hay 21 periódicos, y de ellos 19 son contrarios al Gobierno, no de oposición al Gobierno. Escriben diariamente que no tienen libertad. Cada uno de ellos tiene a sus gestores, y si pueden escribir lo que les da la gana no sé por qué, acusan al Gobierno de que les va mal. Si llueve, la culpa es del Gobierno. Si el tiempo es bueno, el éxito es de ellos.

P. ¿Y sus relaciones con Hungría?

R. Han mejorado después de firmar un acuerdo de cooperación y definir el régimen de. aguas en el Danubio.

P. ¿Está. resuelto entonces el tema de la minoría húngara?

R. La situación está pacificada se, respetan sus derechos humanos. Ahora, el problema es diferente cómo lograr que aprendan el eslovaco. Algunos piden la autonomía cuando resulta que viven en territorio donde hay mayoría de eslovacos. El tema se está utilizando con fines políticos. No representan ningún peligro para la unidad del país, pero sí las opiniones de algunos extremistas. Hungría ratificó el acuerdo con Eslovaquia sobre la inalterabilidad de las fronteras y del conjunto del territorio eslovaco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de julio de 1995.

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