LAS MIL CARAS DEL FLAMENCO LLEGAN AL CINE

Saura atrapa el duende del flamenco

El popular director estrena nueva película con los más grandes. intérpretes del cante, el baile y el toque

Con las primeras luces de la tarde, Manolo Sanlúcar hermana el virtusiosmo de su guitarra con el más puro rango flamenco en una alegría. A la puesta de sol, José Menese lamenta a la compañera de sus carnes su sentencia a muerte si le ven hablar con ella. Ya de noche, Farruco baila una solemne y conmovedora soleá, rematada con su nieto Farruquito por un impetuoso alarde de bulerías. Es madrugada y Manzanita canta Quiero, que te quiero verde. Carlos Saura ha penetrado en el alma más pura del flamenco, esa música que nació del cruce de pueblos, religiones y culturas a mediados del siglo XIX en Andalucía. Sin macetas ni abalorios, con un decorado neutro y frío y unas luces que pasean por el atardecer, la noche y el alba, Saura ha reunido en su último filme, Flamenco, que se estrena el próximo viernes, a los más grandes e importantes intérpretes del cante, el baile y el toque. A lo largo de 100 minutos, el director aragonés presenta 19 números, que van desde la bulería, el martinete, el fandango y el tango hasta la seguidilla, la taranta, la rumba o la soleá, en una ambiciosa producción del sevillano Juan Lebrón -600 millones-, que ha contado con un director de fotografía estelar: Vitorio Storaro, el italiano ganador de varios oscars."Es un regalo que me ha permitido estar cerca de los mejores artistas del flamenco del mundo", asegura Carlos Saura sobre los numerosos intérpretes del filme, quien ha contado con la ayuda inestimable de Isidro Muñoz como director musical. Y esos regalos, cada uno empaquetado con un mágico y único lazo, se llaman Merche Esmeralda, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Joaquín Cortes, Enrique Morente, Fernanda de Utrera, Agujeta, José Menese, Farruco, El Torta, Lole y Manuel o Ketama y muchos más.

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La idea de Flamenco fue anterior a la de Sevillanas, el filme producido también por Lebrón y en el que Saura ya captó toda la riqueza de los bailes andaluces. "Al ser el flamenco un tema muy complejo, decidimos abordar primero Sevillanas. El flamenco siempre me ha interesado muchísimo, pero me ha dado mucho miedo porque es un tema muy delicado", asegura el director en su casa de campo madrileña, horas antes de emprender viaje a Spoletto, donde estrena a finales de mes la ópera Carmen.

Con humildad, confiesa Saura, ha sido como ha penetrado en el alma de esa música: "Y no porque yo sea humilde, sino porque el flamenco es muy complejo y delicado. Se ha convertido en una palabra muy grande, cuando antes no lo era tanto, era una cosa un poco de chusmerío. La película es un acercamiento al flamenco, se pueden hacer otros diferentes. Están todos los que deben estar, pero faltan algunos. Mi idea era no hacer una síntesis, sino un ensayo personal subjetivo, contando con buenos colaboradores, porque yo no conozco el flamenco en profundidad. No he pretendido sino tratar de sugerir a través de las imágenes y de los mejores artistas de este país lo que es el flamenco que es una cosa muy seria, muy bonita, y única en el mundo entero. Si hubiera hecho algo más ligero, habríamos traicionado la película".Por eso eligieron de asesor musical a Isidro Muñoz, un riguroso flamenco, guitarrista de 42 años, natural de Sanlúcar de Barrameda, hermano de Manolo Sanlúcar y compositor de las últimas obras de Camarón. "Cuando me lo ofrecieron lo encontré un poco complicado, pero tuvimos claro desde un principio que el flamenco tiene un carácter serio, donde no caben las frivolidades. El filme ofrece mucho de lo que tiene el flamenco, que es la vitalidad y la sensibilidad", dice Muñoz, quien, como verdadero flamenco, sigue el criterio de sus emociones.

El milagro ha sido, en opinión de Saura, el que estén en el filme todos los que están. Muchos de los intérpretes son complejos, no se sabía si iban a llegar el día citado o no y la incertidumbre ante la presencia de determinadas figuras era muy grande, pero, salvadas todas estas vicisitudes, el resto fue un dulce. "Con los gitanos se trabaja bien y fácil", confiesa Saura, "estoy orgulloso de eso, porque yo he sido un gran admirador del flamenco pero siempre un aficionado o un adicto. Dar el paso mayor de controlar lo que es el flamenco en este país es echarte una responsabilidad muy grande, pero al mismo tiempo es una maravilla ver que el mundo flamenco, especialmente gente más delicada, como pueden ser los gitanos, me respetan mucho. Igual que les respeto yo a ellos".

A la manera jonda, todos los miembros de la película se desean esta exclamación de la siguiriya interpretada por Enrique Morente: "Por donde quiera Dios que te guíe, te dé fortuna".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 10 de junio de 1995.