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Baltasar Garzón, asesor literario

El juez reflexiona sobre la última novela de Fanny Rubio

Baltasar Garzón demostró ayer que puede ser juez y parte de una novela. Como lector y amigo de la escritora Fanny Rubio, el juez de la Audiencia Nacional realizó algunas reflexiones al hilo de la lectura de la última novela de la autora, La casa del halcón, en el curso de una de las tertulias de la madrileña librería Crisol.El juez, que se mostró absolutamente relajado, citó a Moliére, a Pío Baroja y a Heidegger en su crítica literaria. "La novela es un divertimento entre lo onírico y lo genial. Da soluciones para entrar y salir de un bosque oscuro donde todo es posible porque nada es verdad".

Muy repeinado y ataviado con una chaqueta azul verdosa, pantalón azul marino y camisa blanca, el juez leyó incluso algunos párrafos de la obra, que es una sátira de la vida política y cultural española de los noventa, de la que se critica su mediocridad y su vanalidad.

El juez aseguró que la novela está plagada de un tono moral, que no moralizante. La casa del halcón recoge todos los fundamentalismos pero sobre ellos se impone la apelación a la libertad y a la autorrealización.

"Alejandra Tena, la protagonista, acaba atrapada por la propia faena que trata de lidiar. Se convierte en cómplice y apuesta por la libertad", dijo el juez para describir a la protagonista de la novela, que es una periodista. La novela está plagada de críticas a algunos jueces y a la ineficacia policial (algunas de las críticas son compartidas por el propio Garzón). "La obra está llena de perdón pero en ella no se ve arrepentimiento por ningún lado. Se acepta la equivocación, pero huye del arrepentimiento".

Rushdie y Yoyes

La propia autora, que fue entrevistada por el periodista Javier Rioyo en el curso de la tertulia, aseguró que el resultado final de su trabajo era un texto contra la muerte violenta. Fanny Rubio (Linares, 1949) reconoció que le influyó notablemente conocer a Salman Rushidie o al marido de Yoyes, la etarra reconvertida que fue asesinada por miembros de su grupo. A esta novelista, que no cree que la realidad supere a la ficción, le gusta que sus amigos lean sus obras literarias antes de entregarla a la imprenta.Para La casa del halcón escogió a Baltasar Garzón como asesor. Mucho antes de que él eligiera la judicatura como profesión y que ella se decantara por la Filología Románica, ambos jugaban juntos a la pelota en Linares (Jaén), la localidad donde nacieron el juez y la escritora.

Con el manuscrito en sus manos Garzón, como primer lector, realizó algunas correcciones a la novela. Fanny Rubio no lo dudó. Las observaciones del juez sobre los distintos puntos de vista de la pena de muerte sirvieron a la autora jienense para pulir la novela La casa del halcón.

El acto de ayer se enmarca dentro de las jornadas literarias que en paralelo a la Feria del Libro de Madrid realiza la editorial Alfaguara en la librería Crisol situada en el número 18 de la calle de Goya. El periodista Javier Rioyo realiza entrevistas a los novelistas que acaban de publicar un libro. El próximo día 5 pasará por el establecimiento Luis Mateo Díez y el día 6 lo hará Juan Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 1995