Error en Jerusalén
Tres veces santa, colmada de absoluto, Jerusalén no es la bella preocupación sólo de los israelíes. Es querida por todos los pueblos de la Biblia. Todo lo que la atañe, ya sea de lejos o de cerca, levanta fatalmente las pasiones de los países árabes, y, en distintos grados, las de los cristianos y musulmanes. Al olvidar esta realidad política y emocional, se juega con fuego. Éste es el grave reproche que hay que hacer a la Administración estadounidense por haber impuesto su veto a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que, sin embargo, lamentaba en términos bastante moderados la reciente decisión israelí de expropiar 53 hectáreas en la parte árabe de Jerusalén.Oficialmente, Washington había hecho de su voto "una cuestión de principios", argumentando que el Consejo de Seguridad no tenía que ocuparse de "cuestiones sensibles" ligadas al proceso de paz de Oriente Próximo si esto significaba posicionarse con respecto al estatuto permanente de Jersusalén (...).
(...) El veto de EE UU es un doble error. Por una parte, atenta contra la necesaria neutralidad que ha permitido a ese país desempeñar un papel de mediador en Oriente Próximo. Un papel más importante que nunca, en un momento en que el proceso de paz languidece peligrosamente. Por otra parte, hace que sean vanos los socios árabes de Israel que se han arriesgado políticamente al jugar sinceramente la carta de la reconciliación con el Estado judío (...).
19 de mayo


























































