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Crítica:CINE. 'SÓLO ELLAS...'
Crítica

Melodrama - sin complejos

Sólo ellas... los chicos a un lado (Boys on the side)Dirección: Herbert Ross. Guión: Don Ross. Fotografia: Donald L. Estados Unidos, 1995. Intérpretes: Whoopi Goldberg, Mary-Louise Parker, Drew Barrymore, Matthew McConaughey, James Remar, Billy Wirh. Estreno en Madrid: Cid Campeador, Novedades, Juan de Austria, California.

Los tiempos que corren parecen hechos para él, a pesar del fracaso estrepitoso de su última película, La familia Blue -verdaderamente detestable-, y él, a su vez, parece dispuesto a no perder el carro: tras 25 películas en su filmografía, el veterano Herbert Ross, bailarín, coreógrafo y especialista en lo que en el Hollywood clásico se llamaba women's pictures -algo más que películas para mujeres, películas con mujeres, parece dispuesto a destapar el tarro si no de su talento, que tal vez es exigirle mucho, sí por lo menos de su efectivo oficio, que no es poco: ahí están Paso decisivo, Dinero caído del cielo o Magnolias de acero para probarlo. Y lo cierto es que en Sólo ellas... lo logra, y con creces.

Ante todo, el filme es un muy respetable, logrado, inmaculado vehículo para Propiciar las lágrimas del respetable, por una vez sin tapujos, estructuras buenas / malos de las que tanto abusa el Hollywood actual cuando habla de mujeres o recursos baratos para soltar el moco: el filme es un honesto, directo melodrama sin complejos. Y a mucha honra. Sólo ellas... comienza como un musical, sigue como una comedia on the road y acaba limpiamente en una catarsis dramática de muchos vuelos; y lo que cabe elogiar es la manera tan absolutamente natural con que se pasa por cada una de estas estaciones, sin estridencias, pero con el convencimiento de que es posible, a partir de los elementos más clásicos, un guión sólido, un director eficiente y un puñado de actrices irreprochables, obtener lo que siempre ha logrado el cine comercial con estos elementos: un producto sólido.

Tres mujeres

Sus protagonistas, tres mujeres a cual más patéticamente perdida -una arrastra un terrible secreto, otra es una lesbiana en crisis. afectiva, y la tercera, una atractiva y más bien alocada embarazada a quien su amante utiliza para sacar lustre a sus puños-, irán construyendo a través del filme una relación de familia cultural al margen de la familia biológica, sólidos vínculos a partir de la solidaridad ante el peligro, pero también del conocimiento personal a través de la indefensión. Su vida es tan provisional como se le ocurra considerarlo al buen sentido social; pero de esta misma provisionalidad, ellas sacan fuerzas para ir viviendo día a día, sin grandes planes, pero con una enorme fuerza vital.

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