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CONFLICTO EN LA SANIDAD PÚBLICA

1987, el año de referencia de los huelguistas

Hay un antes y un después de 1987 en la sanidad pública española. Los huelguistas se refieren constantemente a aquel año cuando hablan de sus problemas y de sus reivindicaciones. Era ministro dé Sanidad Julián García Vargas en aquel año en el que las organizaciones sindicales firmaron con la Administración unos acuerdos que aparentemente modernazarían la sanidad pública, premiando a los médicos que abandonaran su actividad privada e introduciendo especialistas en gestión en los hospitales. Por aquel entonces, el problema no era salarial en el sentido de que pocos pensaban que el, sueldo base de un médico fuera escaso.Las protestas tuvieron varios frentes. Los Médicos Internos Residentes (MIR) se movilizaron en febrero por el reparto de las plazas convocadas para ese ano y luego se añadieron los médicos de hospitales. Una semana más tarde los médicos de ambulatorios, en demanda de una mejor calidad asitencial y contra el nuevo modelo de retribución que el Insalud quería implantar. Varios sindicatos (entre ellos la Coordinadora de Médicos de Hospitales) mantuvieron durante un mes más. las huelgas contra el acuerdo alcanzado por una parte de los sindicatos médicos con la Administración, que suponía aumentos salariales por diferentes complementos, por considerar que ello no suponía, una mejora de la sanidad. Los desacuerdos reflejaban una feroz lucha por el poder y la representatividad médica.

"Fue una traición"

Finalmente, aquellos acuerdos habían costado una huelga de tres meses en todo el Sistema Nacional de Salud y, tras ella, la aportación por parte del Insalud de miles de millones de pesetas más para pagar el nuevo plus de dedicación exclusiva, de productividad y de ligero incremento del pago de las guardias. El 60% de los médicos se apuntaron a la exclusividad, que suponía y supone un millón de pesetas anuales brutas.

Fue la historia de una traición, según dicen ahora muchos médicos. El entonces secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Juan Blázquez, firmó unos acuerdos sin consenso entre la clase médica, que tras realizar durante tres meses 1a huelga más salvaje de la medicina española", según la califican los propios médicos, abandonaron la protesta por falta de apoyo.

En septiembre, tras las protestas, se volvieron a firmar los acuerdos casi en los mismos términos y ahora, ocho años después, el conflicto le ha estallado entre las manos al actual equipo del Ministerio de Sanidad.

Aquel complemento de productividad se hizo a costa de otros conceptos establecidos, la exclusividad es cuestionada y la nueva gestión apartó al médico de la toma de decisiones. Ahora, además, los facultativos han ido perdiendo poder adquisitivo -paralelamente a los funcionarios-.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de mayo de 1995