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Crítica:

Contra la amnesia

Mariano Rodríguez de Ledesma nació en Zaragoza en 1779 y falleció en Madrid en 1847. Hoy es un compositor prácticamente olvidado. La memoria es duramente selectiva y, en ocasiones, el único criterio para permanecer es, el de destacar en una época determinada por encima de los demás. Esto es evidentemente difícil en los años de los Beethoven, Schubert, Weber o las óperas de Rossini.En el frágil panorama del primer romanticismo musical español, Rodríguez de Ledesma es uno de los valores más firmes. El compositor aragonés se enriqueció musicalmente con sus diferentes estancias en Londres. En su regreso a España fue nombrado Maestro de la Real Capilla. A este último periodo creativo pertenecen las Lamentaciones, compuestas en dos etapas durante 1837 y 1843.

Concierto de Semana Santa

Rodríguez de Ledesma:Lamentaciones de Jeremías. Orquesta y Coros de la Comunidad de Madrid. Director: Tomás Garrido. Con María José Sánchez (soprano), Fabio Pérez (contratenor), Emilio, Sánchez (tenor) y Luis Álvarez (barítono). Auditorio Nacional. Madrid, 7 de abril.

Las Nueve lamentaciones de Jeremías, para el Oficio de Tinieblas de la Semana Santa, es . una obra cuya partitura se encuentra en el Archivo del Palacio Real y pertenece al Patrimonio Nacional. No se interpretaba en su versión completa -Miércoles, Jueves, y Viernes Santos, unas dos horas de duración- desde 1844. España nunca ha sido, excesivamente generosa con la memoria, de sus músicos. Tomás Garrido ha desempolvado y revisado la partitura y ahora la ha dirigido con la Orquesta y Coros de la Comunidad de Madrid.

Las influencias y asimilaciones de los hallazgos de Carl Maria von Weber se perciben en algunos acompañamientos instrumentales. La línea vocal posee frescura melódica (Rodríguez de Ledesma fue también tenor) y la orquestación es ágil. No pesa la duración.

Garrido optó por el orden y la claridad concertante en su dirección orquestal. Tiene oficio y destreza. Su lectura fue contrastada y expresiva. Respondieron, con entrega e inspiración, las voces de los solistas y el coro; también, la orquesta. La comunicación fue inmediata y el éxito más que notable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de abril de 1995

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