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La venta de armas argentinas a Ecuador y Croacia pone en dificultades a Menem

Argentina vendió armas a Ecuador durante la guerra del Cóndor pese a ser uno de los cuatro países garantes del Tratado de Río de Janeiro de 1942 -que estableció la divisoria entre aquel país y Perú-, y Argentina vendió armas a Croacia pese a contar con un batallón de cascos azules en los Balcanes. ¿Quién dirigió toda la operación? Nadie admite culpas. En la primera depuración de responsabilidades, y al arreciar la perplejidad y el escándalo, el interventor de Fabricaciones Militares, Luis Sarlenga, tuvo que renunciar a su cargo.Los ministros de Defensa, Óscar Camilión, y de Exteriores, Guido di Tella, cuyas primeras declaraciones tratando de restar trascendencia al asunto contribuyeron a su mayor complicación, apuntaron finalmente hacia Sarlenga, un hombre de la confianza del presidente Carlos Menem. La oposición, políticos del Partido Justicialista (peronista) y la prensa instaron a adoptar medidas drásticas. Empresas estadounidenses o latinoamericanas de titularidad dudosa y escasa solvencia, documentos oficiales que citaban destinos finales diferentes a los reales y una compleja triangulación acompañaron el envío del armamento ligero: fusiles, pistolas y granadas. "El presidente está de muy mal humor", aseguró un funcionario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de abril de 1995