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Discrepancias en Sarajevo

La tensión y la multiplicación de incidentes armados no impiden que en el único hotel digno de tal nombre de Sarajevo, tomado por fuerzas de seguridad, se iniciara ayer una reunión de dos días del órgano directivo del partido gubernamental, Acción Democrática (SDA), al que pertenecen tanto el presidente Izetbegovic como el primer ministro Silajdzic. Aunque la guerra tapa casi todo en Bosnia, no puede ocultar abiertas discrepancias entre las dos alas del partido musulmán: una, radical, con un proyecto de Estado islámico, próximo al del jefe del Estado bosnio, y otra, laica y minoritaria, que cree en el modelo convencional de las democracias occidentales que propugna el jefe del Gobierno.El propósito anunciado por la ONU de retomar a la firmeza en cuestiones fundamentales es tanto más llamativo cuanto que la credibilidad de la ONU y de la OTAN está bajo cero en Bosnia. Salvo excepciones simbólicas, la falta de entendimiento entre ambas organizaciones -en las que los musulmanes no creen y a las que los serbiog no temen- es patente. Naciones Unidas nunca ha cumplido sus propias resoluciones en el sentido de preservar de los ataques serbios a las denominadas zonas de exclusión militar (Tuzla, Bihac, Zepa, Gorazde, Srebrenica o la propia Sarajevo).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de marzo de 1995