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La ONU advierte a los serbios contra los ataques a civiles en 'zonas seguras'

La ONU advirtió ayer formalmente a los serbios de Bosma que no tolerará los ataques deliberados contra la población civil en las denonunadas zonas seguras y que se están dando todos los pasos para lanzar sobre sus emplazamientos artilleros a los cazabombarderos de la OTAN. El aviso del mando de los cascos azules en Sarajevo, que marca aparentemente un giro hacia una firmeza inexistente hasta ahora, tiene como trastienda la escalada del enfrentamiento entre los dos bandos en guerra y la amenaza del líder serbobosnio, Radovan Karadzic, de ampliar sus ataques contra las áreas protegidas si no cesa de inmediato la ofensiva del Ejército bosnio, de mayoría musulmana, en el centro y noreste del país.

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Para Sarajevo también ha habido un toque: la ONU no defenderá a las tropas gubemamentales si provocan ataques desde dentro de estas zonas. Coincidiendo con la reunión, ayer en Londres, de las potencias mediadoras en Bosnia, que se mostraron "muy preocupadas" por el deterioro de la situación, el portavoz de las Naciones Unidas, Colum Murphy, número dos del escalafón informativo venido de Zagreb, vaticinó en Sarajevo el deslizamiento hacia la guerra total en los próximos meses si el denominado Grupo de Contacto no aporta ideas que aproximen a la mesa de negociación a los dos bandos. El conflicto gira en el vacío desde que se firmó hace tres meses un armisticio agonizante que vence en mayo. Murphy dijo que "la situación militar se deteriora, las partes están más interesadas en la guerra que en el diálogo y nosotros no podemos estar intentando acercarlas indefinidamente ni llenar el vacío político actual".Los cinco Gobiernos del Grupo de Contacto (Alemania, EE UU, Francia, Reino Unido y Rusia) intentan persuadir al presidente serbio, Slobodan Milosevic, para que reconozca a Bosnia y Croacia con sus fronteras intactas previas a la guerra a cambio de levantar las sanciones económicas internacionales contra su país. Los retrocesos del Ejército serbobosnio junto a Tuzla y Travnik han llevado a Karadzic, ahora casi permanentemente vestido con uniforme de campana, a decretar la movilización general, incluso de civiles, en los territorios que controla (el 70% de Bosnia), como hiciera en octubre pasado tras una rápida ofensiva de las tropas gubernamentales en Bihac.

En esta ocasión, sin embargo, Karadzic, el psiquiatra ultranacionalista que dirige los destinos de los serbios de Bosnia, ha ido más lejos pidiendo a sus correligionarios que se refugiaron en la vecina Serbia huyendo de la guerra, unos 50.000, que regresen inmediatamente a territorio bosnio para empuñar las armas. Les amenaza con confiscar sus propiedades si no lo hacen.

Karadzic, que el sábado solicitó negociaciones directas con el Gobierno bosnio para poner fin a la guerra, ha escrito a los presidentes de Estados Unidos y de Rusia, Bill Clinton y Borís Yeltsin, respectivamente, y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para reiterar su oferta y pedirles que disuadan a los líderes de Sarajevo de continuar su ofensiva.

Avance bosnio

El avance bosnio es manifiesto hasta en la televisión de Pale, la capital de los serbobosnios, que muestra a campesinos serbios que huyen de la zona de combates junto a Travnik, en el centro de Bosnia, abandonando sus pertenencias. El dirigente serbobosnio amenaza con tomar represalias contra los enclaves musulmanes sitiados por su artillería, la propia capital bosnia incluida. Aparte Bihac, donde la tregua nunca se ha respetado, las fuerzas serbias han bombardeado Tuzla y Gorazde en los últimos días y estrechan el cerco en Sarajevo, donde las ráfagas de armas ligeras son habituales y en cuya periferia se multiplican los disparos de artillería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de marzo de 1995

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