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Fallece el escenógrafo Carlos Cytrynowski

El escenógrafo Carlos Cytrynowski, de 56 años, director adjunto de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, falleció ayer a causa de una parada cardiorespiratoria, en su domicilio de Madrid. Cytryriowski, que llevaba un tiempo delicado de salud, estuvo acompañado los últimos meses por su hermana Inés, quien comentó ayer que para el escenógrafo fue muy importante fallecer en su casa rodeado de sus objetos personales y amigos.Cytrynowski será enterrado el lunes por la mañana en el cementerio del pueblo madrileño de Robledo de Chavela. Adolfo Marsillach, pareja profesional de Cytrynowski en la última década, perdió ayer su habitual ingenio verbal y sólo balbuceó "es uno de los grandes mazazos de mi vida, no puedo decir más".

En estos momentos se representa en el Teatro de la Comedia de Madrid el último estreno de Carlos Cytryriowski, el drama calderoniano El médico de su honra, con el que la pareja Marsillach-Cytrynowski inició la andadura profesional de la Compañia Nacional de Teatro Clásico en 1986. Con este estreno, que a pesar de tener cambiado totalmente el reparto, muchos han considerado una reposición de esta compañía que, hoy más claramente que nunca, cierra un importante y fundamental periódo de su existencia. Cytrynowski cursó estudios artísticos en la universidad de Buenos Aires creó más de 80 escenografías, vestuarios y diseños de iluminación para más de 80 espectáculos. En 1992 pasó a ser director adjunto de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. A pesar de vivir en la era de las grandes parafernalias escénicas, donde los creadores de plásticas teatrales son los reyes, es uno de esos grandes desconocidos que crean desde el anonimato.

Una intensa actividad internacional marca todo su trabajo. Ocho años en el Gran Teatro de Ginebra, una temporada en el Berliner Ensemble, 150 espectáculos de teatro, ópera, zarzuela, music hall, danza para los mejores del mundo y en la última década siempre al lado de Marsillach.

Hace escasamente un año, el escenógrafo aseguró en una entrevista sentirse entristecido por la crisis en que se encontraba inmerso el teatro y angustiado por la diezma que hay entre los artistas con el tema del sida. "Me tiene electrocutado, la desaparición de tantos colegas, de generaciones enteras de actores, bailarines, directores, coreógrafos. gentes en la plenitud de su creación. Es como si alguien decidiera fumigarnos y esta profunda tristeza, que tanto me revuelve por dentro, ha hecho que mis ganas de vivir, mi índice de alegría haya descendido mucho", aseguró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de febrero de 1995