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Alegato contra el olvido al cumplirse 50 años de la liberación de Auschwitz

"No quiero que mi pasado sea el futuro de mis hijos", clamó el ex preso del campo de exterminio nazi y premio Nobel dela Paz Elie Wiesel en la ceremonia conmemorativa del 500 aniversario de la liberación de Auschwitz por las tropas de la antigua Unión Soviética. Un millón de judíos encontraron la muerte en las cámaras de gas del campo de Auschwitz.Personalidades de todo el mundo, presidentes de 16 países, varios premios Nobel de la paz y supervivientes del mayor campo de exterminio levantado por la Alemania nazi caminaron ayer bajo el rótulo que daba una sarcástica bienvenida al campo de la muerte: "El trabajo hace libre". Las ceremonias se convirtieron en un emocionado alegato contra el fascismo, la violencia y la guerra, y una advertencia sobre el peligro de sumirse en el olvido.

"Si la voz de los millones de seres humanos aniquilados en Auschwitz pudiera unirse en una sola voz, se convertirla en la más clamorosa advertencia que hoy día puede dirigirse a la humanidad", afirmó con contundencia y emoción el presidente del Comité Internacional de Auschwitz, el barón Maurice Goldstein. Go1dstein fue el único que miró a su alrededor y se refirió, de forma directa, a las "purgas étnicas en la antigua Yugoslavia" puestas en práctica sistemáticamente por los radicales serbios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de enero de 1995

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