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La Generalitat recuerda a Seat que le ha costado 1.000 pesetas a cada español y exige un acuerdo rápido

El responsable del departamento de Trabajo de la Generalitat, Ignasi Farreres, recordó ayer que cada español ha pagado una media dé 1.000 pesetas para salvar Seat, que habrá recibido casi 40.000 millones de pesetas en ayudas públicas. Farreres volvió a pedir a los sindicatos y a los trabajadores que se sienten a negociar para no dañar más la imagen de la compañía y exigió que ambas partes encontraran un acuerdo rápido.Los sindicatos advirtieron ayer que no se trabajará los fines de semana hasta que no se reincorporen los 516 regulados desde el mes de enero. "Es una condición indispensable para que nos sentemos a negociar cualquier otro aspecto, como es trabajar los sábados", dijo un portavoz sindical.

Sin embargo, la dirección de Seat trató sin éxito, tras una reunión con el comité intercentros, que los 1.000 trabajadores de la sección de prensas de la factoría de Martorell trabajen el próximo fin de semana y se impida de este modo una nueva paralización de la producción el próximo lunes.

La actividad en Seat estuvo paralizada desde el lunes hasta ayer por la tarde debido a las huelgas de los sindicatos el fin de semana y a la huelga del martes que impidieron el funcionamiento de la planta.

La compañía, que incluyó en el expediente a 1.200 trabajadores, puede regular hasta 4.616 personas hasta 1996 por una resolución de 1993, arbitrada por la Generalitat. Las mismas fuentes indicaron ayer que "desean que se desconvoquen los paros en Seat, pero que no se trabajará los fines de semana hasta que no se reincopore a los regulados".

El ambiente se ha enrarecido en los; últimos días entre los trabajadores y la empresa. Según los sindicatos, la compañía trata de amenazar a la plantilla para que finalicen los paros. La empresa, ha advertido reiteradamente a los trabajadores que si las huelgas programadas por los sindicatos impiden cumplir los compromisos de suministros adquiridos con el grupo Volskwagen -especialmente de las piezas del modelo Polo que se produce en Landaben (Navarra) y Alemania- peligrarían los empleos de la ZonaFranca.

Los sindicatos volvieron a criticar ayer a la empresa porque "prefiere paralizar Martorell que dejar de suministrar piezas a Volskwagen y señalaron que tendría que suceder un "milagro para que se trabajara este fin de semana".

El grupo parlamentario Iniciativa per Catalunya (IC) considera que el gobierno catalán debe intervenir en el conflicto para que VW cumpla las inversiones que faciliten la continuidad de la compañía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de enero de 1995