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Bruce Willis y Richard Rush critican el falso puritanismo norteamericano

España estrena la versión íntegra de "El color de la noche"

Richard Rush sabe que hoy vivirá un día glorioso. Ha viajado expresamente a Madrid desde Los Ángeles para ver por primera vez en una sala pública la proyección en versión íntegra del filme El color de la noche, que protagonizan Bruce Willis y Jane March. Lo hará en la última fila de un cine madri leño. Para Richard Rush, la, censura ejercida en Estados Unidos sobre escenas, sexuales del filme, más de 20 minutos, es propia de una "sociedad puritana y reprimida". Bruce Willis denuncia la doble moral de su país, donde "se pueden ver chavales desarraigados y tirados en un charco de sangre, pero no quieren ver cuerpos desnudos".

España es el primer país en el que El color de la noche se estrena en la versión íntegra realizada por su director, a espaldas de la censura norteamericana y de los propios productores del filme. Es de esta versión de la que Richard Rush se siente plenamente responsable, aunque su nombre figure en el resto de las cintas proyectadas tanto en su país como en algunos europeos.El color de la noche es un thriller que narra la historia de un psicólogo neoyorquino (Bruce Willis) que, atormentado por el extraño suicidio de un paciente, abandona- su consulta y se instala en Los Ángeles. Allí, en un grupo de terapia, descubre algo mucho más escalofriante de lo que está huyendo, al mismo tiempo que inicia una tórrida relación sexual con. una enigmática joven,(Jane March) que consigue enajenarle por completo.

No sólo se ha cortado la escena en la que se ve un despunte del pene de Bruce Willis, sino también algunos planos de desnudos de los dos actores haciendo el amor, así como imágenes de lesbianismo. Según explicó ayer en Madrid Richard Rush -el realizador de De profesión: especialisla que con El color de la noche vuelve a la dirección tras un largo paréntesis de 14 años-, los cortes fílmicos en su país vinieron no sólo por parte de la censura norteamericana, sino principalmente de los productores de la película. "La II Guerra Mundial no fue nada con la que armé a la productora, con la que entablé una batalla que perdí", señaló Rush, quien, para resarcirse, presentó su montaje completo en una proyección privada ante los cuatro principales. críticos norteamericanos, que aplaudieron, unánimemente su versión. "Todos se deshicieron en elogios. Dijeron que la cinta proyectada en los cines públicos era algo así como si a una catedral gótica la despojaran de las gárgolas".

Rush echa pestes sobre la moralina norteamericana. "`Estados Unidos es una sociedad primitiva, sexualmente muy reprimida, que necesita airearse porque no puede seguir así". Esta misma opinión es compartida por Bruce Willis, quien en una entrevista con este periódico, en el último festival de Cannes, señaló: "América tiene una actitud muy parroquial. Podemos ver chavales desarraigados, que viven fatal, tirados en un charco de sangre en la calle. Eso es noticia, pero no quieren ver cuerpos desnudos en el cine. Es un sistema muy estúpido y ridículo".

Richard Rush, al que le gusta construir sus filmes como un "juego entre la ilusión y la realidad", no escatima elogios al hablar de Bruce Willis, un actor que, en su opinión, "posee múltiples registros, pero que no los ha desarrollado". De Jané March le sorprendió el trauma que arrastra todavía tras la interpretación de una película con gran carga sexual como fue la de El amante, basada en la novela de eMarguerite Duras. "Sufre muchísimo con el rodaje de las escenas eróticas, aunque no se adivine luego en el filme", dijo Rush de la actriz, todo lo contrario que Bruce Willis, a quien "no le importa lo más mínirno". El propio Willis ironiza sobre el asunto y declara que lo más difícil es hacer el amor bajo el agua de una piscina: "Además de estar desnudo, tienes que contener la respiración, dejar salir el aire y no flotar hacia la superficie. Que alguien lo intente y verá que no es fácil".El director no sólo lamenta el corte de planos. eróticos, sino el de escenas de desarrollo dramático de los personajes. "Es importante que el público sepa lo que va a ver, y mi película es una mezcla (le misterio, suspense, amor y comedia, algo que los espectadores no pueden captar por el corte de aspectos dramáticos de los personajes esenciales para dotar de coherencia al guión"'.

A pesar de tanta batalla, Rush no confía en un futuro mejor. "Es verdad que existe un público pensante que quiere un cine libre, pero hay una minoría muy activa y lunática que se dedica a escribir a, sus senadores protestando por tal o cual escena cinematográfica. Esto no sólo ocurre en el arte, está claro que Estados Unidos vive una auténtica regresión política difícil de romper".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de enero de 1995