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Área de descanso

El cementerio de Las Rozas, un anuncio disuasorio en medio de la autopista

No se trata de un reclamo más de las campañas de Tráfico. Pero quizá algunos automovilistas despeguen el pie del acelerador al encontrarse, sobre un islote central entre los dos ramales de la Nacional VI, a la altura de Las Rozas, con el pequeño y antiguo cementerio de la localidad, rodeado de asfalto y tráfico por todas partes. La inesperada aparición está exenta de cualquier dramatismo, el impoluto vallado blanco sólo deja entrever su función de camposanto por las cruces que asoman tras las rejas de su puerta.

José Zúñiga, alcalde de Las Rozas (44.000 habitantes), comenta que con el aumento del tráfico y el consecuente ensanchamiento de la carretera, el cementerio estaba antes más aislado que ahora, comunicado con el pueblo por un camino generalmente embarrado. Tras las últimas obras de ampliación se ha construido un nuevo acceso subterráneo pavjmentado que permite a los vecinos más antiguos de Las Rozas visitar las tumbas de sus familiares y allegados difuntos. Hace más de veinte años que el cementerio viejo de Las Rozas cerró su cupo de plazas por lo que las nuevas

limitaciones de espacio no afectan su actividad, reducida a los enterramientos de familias del pueblo propietarias de tumbas desde hace mucho tiempo.

Área de eterno descanso entre el perpetuo ajetreo, el antiguo cementerio de Las Rozas es un plácido memento mori, una llamada a la prudencia y a la moderación de los conductores impetuosos.

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