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Richter accede, después de 26 años, a incluir Madrid en una gira de conciertos

El pianista ucranio inicia en Vitoria una serie de 11 recitales por la península Ibérica

Han tenido que pasar 26 años para que el mítico pianista ucranio, Sviatoslav Richter (Jitomir, 1915), uno de los más destacados intérpretes de piano del siglo, accediera a incluir de nuevo Madrid en una de sus giras por España. Cuando en febrero de 1990, tras 20 años sin actuar en España, realizó una gira en la que incluyó, entre otras, la población gerundense de Cadaqués y Albacete, la respuesta de Richter fue rotunda cuando alguien le sugirió incluir Madrid en el recorrido: "¿Para qué?, si ya la he visto cuando toqué allí hace 20 años".

Hace dos años, por fin, accedió a actuar en la capital de España en 1995. Pero hasta el pasado 27 de diciembre no confirmó su actuación en el Auditorio Nacional de Madrid para febrero y la gira de 11 conciertos por España y Portugal que el próximo 13 de enero iniciará en Vitoria.Cuando todos los intérpretes y, directores de orquesta organizan sus conciertos y giras con años de antelación, Sviatoslav Richter confirma sus actuaciones con apenas un mes de tiempo, e incluso lo hace de un día para otro. De los 11 conciertos de su próxima gira por España y Portugal, por ahora sólo ha confirmado las fechas de Vitoria (13 de enero), Oporto (26 de enero), Lisboa (1 de febrero) y Évora (4 de febrero).

Del resto de poblaciones -Burgos, Valladolid, Salamanca, Badajoz, Toledo, Madrid y Zaragoza-, el promotor de la gira sólo sabe que los conciertos serán entre enero y febrero. Para Madrid, sin embargo, ha dado ya dos fechas como posibles ' el 8 o el 14 de febrero. Sobre el programa de obras que interpretará, sólo ha confirmado las del concierto de Vitoria: sonatas de Haydn, Weber y cuatro baladas de Chopin.

Nadie duda de que, cuando acabe la gira, Richter habrá ofrecido más de los 11 conciertos previstos. El pianista ucranio acostumbra a realizar recitales por sorpresa de un día para otro y a horas intespestivas como las doce de la mañana. Elige casi siempre pequeñas poblaciones o conservatorios, donde toca gratuitamente o por menos dinero del que pediría un pianista de tercera categoría. Que la población elegida tenga o no piano no es problema, porque Richter viaja siempre con el suyo propio: un Yamaha de gran cola último modelo que va con él por todo el mundo, al igual que el afinador y la persona que pasa las hojas de las partituras.

Además de genial, Richter es un pianista imprevisible, excéntrico y anticonvencional, para desesperación de los promotores de conciertos. Hace más de cuarenta años que no ha concedido una entrevista, apenas graba discos -aunque existen numerosas grabaciones piratas de sus actuaciones-, nunca habla por teléfono, no ve la televisión y no lee diarios. Jamás sale a tocar a un escenario sin partitura. "¡Qué puerilidad y qué vanidad, fuente de trabajo inútil, es esta especie de concurso y de proeza de la memoria, cuando de lo que se trata es de hacer buena música que llegue al auditorio!", ha escrito de la costumbre que tienen los solistas de tocar sin partitura.

Hijo de un organista y compositor de origen alemán, del que recibió sus primeras lecciones, Sviatoslav Richter no empezó a ser conocido en Occidente hasta 1960, cuando se presentó en Finlandia. Pronto fue reclamado en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania.

El pianista tiene fijada su residencia en Moscú, pero casi siempre está de gira para poder realizar entre 100 y 110 conciertos por año. En 1994 sólo pudo realizar 60 a causa de una operación de corazón para colocarle un marcapasos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de enero de 1995