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RESURGE EL 'CASO GAL'

El juez Garzón, investigador a fondo de los GAL

La reactivación de la investigación sobre los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), llevada a cabo por el magistrado Baltasar Garzón -antes y después de su excursión a la política como diputado independiente en las listas del PSOE-, comienza a dar frutos, tras la tenaz dedicación de este juez. Así se deduce de su decisión de detener e interrogar, por este orden, al ex director general de la Seguridad del Estado, Julián Sancristóbal, y a otros antiguos mandos policiales.Garzón ocupó el segundo puesto, tras Felipe González, en la lista del PSOE por Madrid en las elecciones de junio de 1993. Ocupó su escaño durante nueve meses y fue delegado del Plan Nacional contra Drogas.

La presencia de Garzón al frente del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, encargado de las causas abiertas por el secuestro de Segundo Marey y el atentado al bar Mombar, en el sur de Francia, ambos atribuidos a los GAL, ha revitalizado, desde mayo de este año, la investigación para esclarecer, entre otras cosas, si tales crímenes de Estado fueron pagados con dinero público.

El caso GAL ha sido para Garzón el asunto judicial de su vida, tanto por el éxito de llevar al banquillo a los policías José Amedo y Michel Domínguez, como por su fracaso en la investigación de los fondos reservados, impedido desde la etapa de José Barrionuevo al frente del Ministerio del Interior, tras haber dicho el presidente del Gobierno, Felipe González: "Ni hay pruebas ni las habrá". En aquella ocasión Garzón pidió y obtuvo el apoyo del Consejo General del Poder Judicial frente a la negativa de Interior.

El paso de Garzón por la política y su presencia en el departamento de Interior ha sido señalado como una curiosa coincidencia para quien trató, sin éxito, desde su puesto de juez, de conocer el uso de los fondos reservados de ese ministerio.

Hace varios años, durante la celebración de la boda de su compañera la juez Ana Ferrer, Garzón apostó con un periodista una suculenta cena en un restaurante carísimo. El ágape sólo sería pagado por el magistrado si Amedo y Domínguez no resultaran finalmente indultados. La falta de fecha límite para aquella apuesta y la posterior presencia en Interior del magistrado apostante suscitó alguna broma sobre la cierta ventaja del juez. En todo caso, el dato de la apuesta mostraba la convicción del juez en que el caso Amedo terminaría con una solución política.

Ayer, ante los primeros frutos sobre el uso de los fondos reservados en el caso GAL, Garzón experimentó un fuerte malestar por la filtración policial de las detenciones y de los delitos que se imputan a algunos de los detenidos, ya que podrían haberles puesto sobre aviso.

El abogado de la acusación popular, José Luis Galán, que se personará en la causa en cuanto se levante el secreto, evaluó ayer "muy positivamente el intento de Garzón de llevar hasta sus últimas consecuencias la investigación sobre los GAL, lo cual abre nuevas expectativas al caso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de diciembre de 1994