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El candidato del PRD se proclama gobernador alternativo de Chiapas

Chiapas, uno de los Estados mexicanos con mayores carencias, tiene desde ayer, al menos, dos gobernadores. Y dos ejércitos. Los fallidos intentos de los representantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ganador oficial de las elecciones estatales del pasado agosto, para formar un Gobierno conjunto con la oposición han llevado a un callejón sin salida aparente. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional, (EZLN) amenaza con romper la paz armada que impera desde el alzamiento de enero y la Iglesia católica ha comenzado a desmarcarse de la "inflexibilidad" mostrada por la guerrilla.

A las diez de la mañana, Eduardo Robledo, gobernador electo del Estado con el 59% de los votos, según los resultados oficiales, juraba su cargo en el lujoso Teatro de la Ciudad. Un testigo excepcional llegaba para la ocasión: el presidente de México, Ernesto Zedillo. El nuevo gobernador se comprometió a reformar la Constitución de Chiapas, a potenciar los derechos indígenas y a lanzar una nueva ley agraria que "repartirá lo repartible y respetará lo no repartible".Unas tres horas más tarde, en la plaza del Zócalo, un indígena tzotzil otorgaba el bastón de mando a Amado Avendaño candidato "de la sociedad civil chiapaneca" apoyado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que, según el recuento, consiguió en agosto el 41 % de los votos. Los testigos, unos 2.000 campesinos indígenas venidos desde todos los rincones del Estado.

Vestido con un traje oscuro, su inseparable gorra y con un ojo tapado, huella de un oscuro accidente automovilístico que casi le cuesta la vida en julio, Avendaño aferró el bastón y se comprometió a formar un Congreso con representantes de todos los municipios para redactar la nueva Constitución de Chiapas y una ley electoral "equitativa".

Tres días antes, Eduardo Robledo había renunciado temporalmente a su militancia en: el PRI como señal de apertura hacia su contrincante, a quien ofreció formar parte de un gabinete de unidad. Los gestos no sirvieron de mucho. Pero Avendaño optó por formar un "Gobierno paralelo frente al usurpador".

Virreyes de la Nueva España

"No estamos dispuestos ya a continuar padeciendo la humillación y la imposición de que nuestros gobernantes tengan que ser designados desde el Distrito Federal para que, como mayordomos, regenten la vida de los súbditos de esta provincia como ( ... ) los virreyes de la Nueva España", dijo Avendaño. Frente a la plaza, los Cinemas Gemelos ofrecían dos películas muy a tono con la situación: La Máscara y El Hombre Sin Rostro. El apoyo explícito prestado el martes por el subcomandante Marcos, líder encapuchado de la guerrilla zapatista, a Avendaño, a quien pidió que presidiera un "Gobierno de transición", dejó bien claro que las posibilidades de lograr una solución negociada eran inexistentes.Robledo dio a conocer la composición de su Gabinete la noche del miércoles. Y ahí vino la primera sorpresa: encabezaba la lista como secretario de Gobierno Eraclio Zepeda, miembro del PRD y prestigioso intelectual de izquierdas incluido por el obispo. de San Cristóbal de las Cassa, Samuel Ruiz, en su comisión de intermediación.

La aceptación de Zepeda de formar parte del Gobierno de Robledo es la evidencia más clara de las profundas disensiones que vive el PRD entre los partidarios de una salida negociada y aquellos rupturistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de diciembre de 1994

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