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Vázquez Montalban: "El estrangulador' no es un caso clínico, es un caso literario"

El escritor resalta las múltiples lecturas de su última novela

Cegados por los focos nada literarios que iluminaban el escenario y acompañados por la proyección en pantalla gigante de El estrangulador de Boston, Miguel García Posada y Enrique Gónzález Duro presentaron ayer la última novela de Manuel Vázquez Montalbán, El estrangulador, publicada por Grijalbo Mondadori. La obra, en palabras de Vázquez Montalbán, "no es un caso clínico, es un caso literario.

Manuel Vázquez Montalbán afirmó ayer durante la presentación que El estrangulador es "una obra en la que el loco practica el viejo truco de saber tanto como su enemigo, es decir, el psiquiatra".Miguel García Posada, después de defender la coexistencia de una literatura ensimismada y de una literatura abierta, situó El estrangulador y, en general, la escritura de Vázquez Montalbán, en la segunda tendencia. "Vindicar el derecho de la realidad a estar presente como hace este libro de un modo muy específico, aunque sin hipotecarse a las miserias del realismo, ha sido norma en la producción de Vázquez Montalbán", afirmó García Posada.

Un cierto hermetismo de la novela es, en su opinión, "consecuencia de la atención interna de los elementos del discurso; esto no hace la lectura impermeable, sólo genera un cierto grado de dificultad, consecuencia de controlar los cauces narrativos a través de la metáfora del loco. Un loco que es el portavoz de la verdad, en un texto complejo, alusivo y seudoensayístico en el que la poesía marca aspectos sustanciales".

El libro demuestra que "es posible una literatura crítica que trate al hombre como historia y no como naturaleza, peligro este último de alguna de la narrativa española, contemporánea. Este loco quiere ser un loco memorioso", concluyó García Posada.

El psiquiatra Enrique González Duro consideró a El estrangulador como la mejor novela de Vázquez Montalbán y calificó de fácil la lectura del texto. Juzgó la conducta del loco protagonista como "una manera de traspasar el pesimismo ético de la sociedad actual. Cuando la libido social se retrae sobre el individuo, sólo queda la transgresión", afirmó Gonzáléz Duro. En la despedida, Vázquez Montalbán enumeró las diferentes lecturas que puede tener su novela. "Tantas que en ocasiones pienso que no he podido escribirlas yo. Eso ocurre porque dentro de todo escritor está su propio lector, sus propios lectores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 1994