Berlusconi anuncia que vende sus empresas y que pondrá a prueba la confianza en el Gobierno

, "He decidido vender mis empresas, el resultado de más de cuarenta años de trabajo. Puedo anunciar que las cadenas de televisión saldrán a Bolsa y que mi participación descenderá por debajo del nivel de mayoría". Un Silvio Berlusconi cansado anunció ayer esta decisión, a la que se ha resistido y que ahora lanza in extremis como la gran confirmación de que no piensa desistir de la política. Su otra iniciativa para superar la debilidad en que le coloca su condición de investigado por corrupción es forzar que los aliados confirmen su confianza en el Gobierno esta semana.

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La iniciativa rompe los cálculos de la oposición, que ha pedido en pleno, desde los comunistas hasta el Partido Popular Italino (PPI), ex democristiano, que el primer ministro dimita el próximo mes de enero, en cuanto se aprueben los presupuestos generales del Estado para. 1995.También la Liga Norte, de cuyos inciertos votos depende la suerte de este Gabinete, ha declarado que ni se habla de dimisión de Berlusconi antes de que, a finales de diciembre, s, aprueben los presupuestos generales del Estado, porque otra cosa sería introducir un grado, de incertidumbre insoportable para las ya maltrechas finanzas públicas italianas.

El propio presidente de la República, Oscar Luigi Scalfaro, sugirió ayer que cualquier desarrollo político debe estar condicionado a la aprobación de los presupuestos. Según las crónicas, Scalfaro está molesto porque el primer ministro le ha reprochado públicamente, en la tensión emocional de las últimas horas, que juega demasiado con la idea de la oposición y, cada vez más de la Liga, de pasar a un Gobierno institucional que se limite a cambiar las leyes para volver a las urnas.

Berlusconi trata precisamente de cortar el paso a esa alternativa anticipando la comprobación de la mayoría, para limitar el margen de maniobra de Bossi. Tanto Bossi, como su Segundo, el ministro del Interior, Roberto Maroni, han mantenido en la duda su actitud final. Han admitido incluso la posibilidad de que en enero naciera un nuevo Gabinete presidido por el propio Berlusconi, aunque han señalado que esa posibilidad era cada vez más remota.

Carrera truncada

Ello contribuía a hacer más oscuras las predicciones sobre el Gobierno en la mañana de ayer, cuando de la lectura de los principales diarios italianos, como La Repubblica, Corriere della Sera, La Stampa -todos en manos de la oposición, según Berlusconi-, se deducía que la carrera política del actual primer ministro había pasado ya a la historia.

Mala noticia para un hombre que había, dormido poco, pues regresó de Roma a Nápoles, donde presidía la conferencia de la ONU sobre la delincuencia organizada, pasadas las dos de la madrugada. "El presidente del Gobierno, como persona seria, hace su trabajo, que es representar a Italia", le dijo airado a un periodista al que negaría la palabra durante el resto del día.

La tensión acumulada hizo sentir su peso por la tarde, durante la conferencia de prensa que clausuró la reunión internacional. Un solo periodista se interesó por la conferencia de la ONU. El propio Berlusconi se' volcó de inmediato en asuntos de política interior, unas veces explicando minuciosamente, como si no le faltara el tiempo, los problemas del déficit italiano, con tono más profesoral que político; otras, abandonándose a disquisiciones en las que él mismo aparece siempre como víctima y amenazó de privar al país de sus cualidades.

"Han dicho incluso que soy un incapaz, pero personas que hayan hecho lo que yo en el campo empresarial hay pocas en Italia", razonó. "No me siento embarazado, porque soy objeto de una gran injusticia".

Habló de, "acusaciones totalmente infundadas", dijo que le habían caído encima "oleadas de odio y de violencia" sólo porque le ha tocado ponerse al frente de un país que ya estaba enfermo. Lamentó, -él que ha hecho fortuna con la comunicación- que "cuando se pasa de esta parte", es decir, a la política, "uno se da cuenta de la enorme distancia que hay entre lo que ocurre en la realidad y lo que cuenta la prensa". Dijo que hay que reformar la legislación, por lo menos "para que las rectificaciones merezcan tanto espacio como las noticias incorrectas". No aclaró hasta dónde llegan los planes de vender sus empresas, como han estado "buscando sin parar los de siempre es decir, sus enemigos a los que nunca nombra. Ni hizo nada por disipar las dudas que este anuncio suscitará hasta que no sea llevado a la práctica.

Dificultades financieras

Por un lado, la salida a Bolsa de Fininvest era previsible desde hace tiempo, dadas las dificultades financieras que atraviesa un grupo que ha acumulado una deuda muy superior a la que sus recursos propios permitían. Por otro, si una participación es o no de control es hoy un asunto que se presta a inagotables polémicas, sobre todo cuando el accionista es alguien, como Berlusconi, sospechoso de haber ocultado participaciones en la Telepiúla italiana y en la Tele 5 española. De todo ello se hará polémica en los próximos días.

Tampoco precisó cómo procederá a comprobar si su mayoría, parlamentaria existe todavía. Lo más probable es que vuelva a jugarse la confianza para que el Senado apruebe la reforma de las pensiones, pero sólo logrará superar la prueba si hace concesiones sustanciales. En otro caso, perdería probablemente y dejaría al país sin Gobierno y sin cuentas.

Berlusconi comunicó la sensación de haberse perdido en algún punto. Se quejó de que no tiene tiempo, de que un gran organizador como él se considera qe no da abasto para responder a tantos requerimientos, de que no tiene tiempo para pensar en proyectos, y que sólo resuelve el día a día.

En esas condiciones, Berluscon¡, deberá enfrentarse hoy con las centrales sindicales y tendrá también que nombrar abogados para defenderse de las acusaciones de 16 testigos que le implican en los hechos de corrupción por los que se le investiga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de noviembre de 1994.

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