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Los laboristas rompen la coalición de Gobierno en Irlanda y amenazan el proceso de paz en el Uster

LOLA GALÁN Al término de una de las sesiones más caóticas y extraordinarias vividas por el Parlamento irlandés (Dafi) en sus 72 años de historia, el vicepresidente del Gobierno y líder del Partido Laborista, Dick Spring, anunció anoche sin reservas que su partido votará hoy en contra del primer ministro, Albert Reynolds, en la moción de confianza planteada la noche del martes por la oposición. Spring aseguró al mismo tiempo que los ministros laboristas, incluido él mismo, abandonarán hoy el Gobierno de coalición con el Fianna Fail, que ha sobrevivido tan sólo 22 meses. Líderes del Sinn Fein expresaron anoche su preocupación por la ruptura del Gobierno irlandés en un momento' tan delicado para el proceso de paz en Irlanda del Norte. La presidenta de Irlanda, Mary Robinson, podría convocar elecciones en un plazo de tres semanas.

La rocambolesca sesión parlamentaria iniciada a las 10.30 de la mañana en el Dail, e interrumpida tres veces, fue apenas un patético, caótico y desesperado esfuerzo del primer ministro, Albert Reyriolds, por recuperar la confianza de su partenaire político, Dick Spring. Sin embargo, ni siquiera su reconocimiento a media tarde de que el nombramiento del fiscal general, Harry Whelehan, como presidente del Tribunal Supremo había sido un error, afirmando que la crítica del líder laborista estaba "completamente justificada", fue suficiente para aplacar las iras de Spring y de los 32 parlamentarios laboristas que sostenían al Gobierno de Reynolds.La clave de las críticas laboristas se centraba en la renuencia del ex fiscal general a firmar la orden de extradición que pesaba sobre un clérigo católico, Brendan Sinyth, reclamado por la justicia de Irlanda del Norte por un delito de pedofilia. Después de siete meses de demoras, debidas supuestamente al desconocimiento del caso por parte de Whelehan, el sacerdote decidió de motu proprio en junio pasado entregarse a la justicia del Ulster.

El propio Albert Reynolds responsable último del nombramiento de Whelehan, había explicado el martes, en su comparecencia inicial ante el Parlamento irlandés, las circuristancias del hecho. Sin embargo, ayer, el hallazgo de una supuesta carta dirigida al fiscal general por un prelado católico interesándose por el caso Smyth paralizó la sesión parlamentaria. Un portavoz del primado de Irlanda cardenal Cahal Daly, negó indignado que la Iglesia católica estuviera implicada en la decisión de demorar la extradición del clérigo.

La evidencia de que Whelehan estaba al corriente del caso, de acuerdo con lo informado por el nuevo fiscal general, Eoghan Fitzsimons, dejó a Reynolds sin coartada y al Parlamento desconcertado. La capacidad histriónica del veterano hombre de negocios reconvertido . a la política hizo su aparición entonces, pero ya era demasiado tarde. En una dura intervención al término de la sesión parlmentaria, Dick Spring acusó a Reynolds de mentir deliberadamente: en lo referente a la actuación de Harry Whelehan y, por lo tanto, anunció que hoy secundará a los partidos de oposición votando negativamente en la moción de confianza planteada el por la noche contra Reynolds por John Bruton, líder del Fine Gael. A última hora de ayer, tanto Reyrio1ds como la ministra de Justicia, Maire Geoghegan-Quinn, ofrecieron a Spring sus respectivas dimisiones en un último intento de frenar la ruptura del Gobierno. Sin embargo, la determinación de Spring a retirarse era absoluta.

El desenlace de la crisis del Gobierno irlandés parece a estas alturas claro. Sin los votos, laboristas, Albert Reynolds, perderá por una simple cuestión de aritmética la moción de: confianza y se verá obligado a. solicitar de la presidenta, Mary Robinson, la disolución del, Parlamento y la convocatoria. de elecciones. Sin embargo, fuentes jurídicas próximas a Robinson aseguraron anoche que la presidenta podría reconsiderar también la formación de un Gobierno de coalición con diferentes partidos.

La tradición irlandesa de Gobiernos cortos y tumultuosos contribuirá, sin duda, a facilitar una rápida salida al vacío creado por la violenta retirada de los laboristas.

Adams viaja a Londres

El Gobierno británico no consideraba ayer que el proceso de paz en Irlanda del Norte tuviera por qué verse afectado por un cambio de Gobierno en Dublín, pero los líderes republicanos del Norte no ocultaban su inquietud. Gerry Adams, presidente del Sinn Fein, abordará., sin duda, la cuestión durante la comparecencia que tiene prevista hoy ante la prensa londinense. Adams realizará hoy su primera visita a la capital británica tras el levantamiento, en septiembre pasado, de la prohibición de entrar en la isla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de noviembre de 1994

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