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Rodríguez Méndez obtiene el premio nacional de teatro

El dramaturgo madrileño José María Rodríguez Méndez, de 69 años, obtuvo ayer el Premio Nacional de Literatura Dramática por su obra El pájaro solitario, una pieza no estrenada que fue publicada en 1993 por la Fundación Duque de Alba y la Diputación de Ávila con motivo del tercer centenario de san Juan de la Cruz. En las últimas ediciones, el galardón, dotado con dos millones medio de pesetas por el Ministerio de Cultura para reconocer la significación especial de una obra dramática, fue para Alfonso Sastre y Francisco Nieva."Me moriré realista", declaró ayer Rodríguez Méndez como afirmación de su vinculación al teatro realista español, junto a otros dramaturgos como Lauro Olmo, Buero Vallejo, Martín Recuerda, Muñiz y Sastre. Autor de luna veintena de títulos, la mayoría sin estrenar, lleva 30 anos como dramaturgo, desde que en 1953 escribió El milagro del pan y los peces, reescrita diez años más tarde como La puerta de las tinieblas.

Entre sus obras figuran Flor de Otoño, Bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga, Teresa de A vila y Soy madrileño. Ha recibido los premios Larra de teatro de 1965, por Los inocentes de la Moncloa, y el Tigre Juan de Novela, de 1983, por Cosas de la transición.

"Mis obras no se estrenan, son caras y tienen muchos personajes", dice Rodríguez Méndez al comentar su lugar en el teatro español actual. "El teatro alternativo monta textos de autores extranjeros, el comercial no se atreve por los presupuestos y el oficial tampoco, aunque ahora el Centro Dramático Nacional programa a Sinisterra y Gómez Arcos, y es una esperanza. Tengo ahora los mismos problemas que tenía en la época de Franco".

Realista y crítico

"Siempre he escrito un teatro realista, y crítico, sobre nuestro país y nuestros problemas", añade el dramaturgo. La obra galardonada con el Nacional de Literatura Dramática, El pájaro solitario, se plantea como un homenaje personal a san Juan de la Cruz. "Esta pieza también es realista y con muchos personajes. Se muestra a san Juan de la Cruz como un rebelde, cuando se escapa del convento de Toledo y se refugia y es defendido por el pueblo. Es mi discurso habitual de una creencia en el pueblo, la libertad y la lengua española".En el jurado participaron Francisco Bobillo, Consuelo Sánchez Naranjo, Torcuato Luca de Tena, Antonio Gil Merino, Luis Aramburu, Joan A. Benach, José Luis Miranda, Alfonso Sastre, Domingo Miras, Manuel Hidalgo, Ángel Berenguer y Palorna Pedrero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de noviembre de 1994