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LA ESPAÑA DE LAS AUTONOMÍAS

El jefe del Gobierno aboga por un consenso para transformar el Senado en Cámara Territorial

El presidente del Gobierno, Felipe González, abrió ayer el debate de las autonomías reafirmando la unidad de España, los derechos y los hechos diferenciales de las comunidades autónomas y su disposición a reformar la Constitución para dotar al Senado de un auténtico contenido territorial. Sólo puso dos condiciones imprescindibles: el actual modelo autonómico diseñado en el título VIII de la Carta Magna no se toca; y para la reforma es necesario el consenso de todos los grupos políticos. Durante la intervención de González se apreció cierta reiteración en recordar que el sistema de consenso fue la clave del éxito de la Constitución española y de la convivencia pacífica. El discurso incluyó escasas novedades, a excepción de la propuesta de reforma constitucional.

La disertación, que incluyó el compromiso de enviar a las Cortes antes de tres meses un proyecto de ley de organización y funcionamiento de la Administración, fue acogido respetuosamente por todos los presidentes autonómicos, que le brindaron un discreto aplauso de cortesía.El presidente no se había subido a la tribuna de la Cámara alta desde 1986, pero recordaba todo lo que dij9 en esa ocasión y lo que dijeron otros miembros del Gobierno en los debates autonómicos de 1987 y del año pasado. Eso sí, en esas ocasiones no existía la Comisión General de Comunidades Autónomas ni tampoco habían asistido los presidentes autonómicos.

El jefe del Ejecutivo expresó su voluntad de propiciar una reforma constitucional para abordar "un cambio orgánico y funcional del Senado". Ahora bien, el consenso de todos los grupos le parece imprescindible, siempre con un límite: "La reforma no debe implicar el cuestionamiento del modelo autonómico diseñado en el título VIII de la Constitución". A partir de ahí animó a un "debate leal".

González intentó tranquilizar a los preocupados por la unidad de España y a los inquietos por el resurgir del nacionalismo español y las impresiones de agravios comparativos. La expresión lealtad constitucional" fue repetida por González varias veces, cuando todavía sonaba reciente esa misma expresión utilizada la víspera por el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, quien advirtió que esta lealtad no puede ser esperada de los nacionalistas vascos.

Cohesión territorial

González aseguré, "por indiscutible", que se ha conseguido con el actual modelo alcanzar la pluralidad de España, al tiempo que ha permitido reconocer las aspiraciones de autogobierno. "Y todo ello para afirmar la unidad de España y su cohesión territorial".

El jefe del Ejecutivo consideró necesario hacer estos recordatorios en un día como el de ayer, dado que "algunas fuerzas políticas están poniendo en cuestión la virtualidad de este modelo de Estado". Invitó a los presentes a "reafirmar la lealtad al modelo constitucional, a que se explique a los ciudadanos el compromiso con el desarrollo autonómico, y se manifiesten abiertamente las posiciones contrapuestas y explicando sus razones".

El líder socialista, escuchado con atención por todos los presidentes, su Gobierno y el líder de Izquierda Unida, Julio Anguita -el presidente del PP, José María Aznar, para sorpresa- de los presidentes autonómicos, no asistió al acto-, dejó claro cuál era la posición del Gobierno sobre "el debate territorial en España".

A su juicio, está ya prácticamente superado el proceso descentralizador y de distribución del poder político. Ahora "hay que asegurar un proyecto de convivencia que integre la pluralidad que existe entre las nacionalidades y regiones".

Resulto del agrado de los jefes de Gobierno la definición que González hizo del modelo autonómico, que hay que mantener a ultranza: el entramado constitucional define un nuevo y complejo Estado, del que las comunidades autónomas son copartícipes; reconoce la autonomía política de sus componentes territoriales; determina el reparto de poder mediante la atribución singular de competencias y establece un método flexible y avolutivo de desarrollo autonómico". Y reiteró que, en este momento, "lo importante es desarrollar todas sus potencialidades".

En el tono amable que caracterizó la intervención de González, intentó que algunas cuestiones conflictivas quedaran claras; en concreto, quién ostenta la representación en la Unión Europea. El Gobierno considera adecuado que las comunidades estén presentes en la formación de la voluntad del Estado y en la aplicación de la normativa europea". Ahora bien, "la representación" queda para el Gobierno.

González empleó la mayor parte de su hora de intervención en hacer un recordatorio histórico, para felicitarse del grado de armonía que reina y de los tramos por los que ha pasado el Estado de las autonomías. De todas las etapas, destacó González lo que queda por hacer: "Profundizar en los instrumentos de cooperación entre el Gobierno y las comunidades autónomas"; la necesidad de que las comunidades cooperen entre ellas, y seguir avanzando en los acuerdos para la financiación autonómica.

González dejó claro que el desarrollo autonómico no sólo ha conseguido el reparto del poder, sino, sobre todo, "una reconciliación histórica". "Ya nadie puede sentirse excluido", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 1994

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