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Crítica:FLAMENCO

Expectación defraudada

Había indudable expectación por conocer qué había sido, artísticamente hablando, de los herederos de Caracol, y en especial los de esta rama que cuenta con un aporte de otra dinastía gloriosa del cante, la de los Pavón. Salen a la luz ahora con este espectáculo de título significativo: La siembra. Lamentablemente los resultados no son muy estimulantes. Arturo Pavón carga con la responsabilidad rectora, y si como autor de la música y pianista da fe de su gran clase y el gran conocimiento de lo jondo que tiene, como director ha montado un espectáculo convencional. Luisa Ortega tiene amplio protagonismo en su doble faceta de tonadillera y cantaora. Estuvo muy bien en el cante por soleares que bailó Canales. El fue sin duda el gran triunfador de la noche, pues hizo dos bailes llenos de nervio que obtuvieron un reconocimiento del público. Jordana, Soraya y Salomé, las tres hijas de Arturo Pavón y Luisa Ortega, hicieron un baile cada una; Salomé se acompañó el suyo con cante, en línea camaronera. Las tres son discretas bailaoras, que en nada recuerdan al genio de la raza.

La siembra

Luisa Ortega, Arturo Pavón, Jordana, Soraya y Salomé Pavón, con Antonio Canales (bailaor invitado). Centro Cultural de la Villa, 20 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de septiembre de 1994