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Reportaje:

La nave 'Ulysses' no encuentra el polo sur magnético del Sol

Una jugada de 'billar cósmico' impulsó en Júpiter el aparato hacia la estrella

Los científicos se han llevado una gran sorpresa al ver los primeros datos recibidos desde la nave espacial Ulysses en su aventura solar: no hay polo sur magnético del Sol. Ulysses es el primer aparato artificial que observa la estrella desde los polos, una perspectiva insólita para los habitantes de la Tierra, que sólo la ven desde una orientación ecuatorial. Para llegar hasta allí, esta nave no tripulada ha tenido que realizar un viaje de cuatro años desde la Tierra, pasando por Júpiter para tomar impulso.

"Esperábamos que el Sol tuviera un campo magnético relativamente simple, como el de la Tierra o el de una barra de hierro imantada. Creíamos que habría un aumento local de la intensidad del campo, pero la nave no lo ha detectado, y todas las evidencias sugieren que el Sol no tiene polo sur magnético", ha declarado Richarard Marsden, jefe científico del programa Ulysses. Probablemente, los astrofísicos van a tener que revisar sus hipótesis sobre la estructura magnética de la estrella del sistema solar. Actualmente, la Ulysses se encuentra a 350 millones de kilómetros del astro y a 400 millones de kilómetros de aquí, viajando por el espacio a una velocidad de 30 kilómetros por segundo.La nave, de la Agencia Europea del Espacio (ESA) y de la NASA estadounidense, seguirá explorando la zona meridional del Sol hasta el próximo mes de noviembre, pero por lo pronto no ha logrado detectar rayos cósmicos, como se creía si el campo magnético hubiera sido el esperado. Los inivestigadores, que han presentado los primeros datos tomados por la nave desde el sur solar, en el centro científico de la ESA, en Noordwijk (Holanda), esperan ahora la información que enviará dentro de un año cuando pase sobre el polo norte del astro, para tener una información más completa.

La Ulysses salió de la Tierra en octubre de 1990 y llegó a las proximidades de Júpiter dos años después, donde realizó importantes mediciones, sobre los campos magnéticos de este planeta. Pero el destino principal de esta otra odisea interplanetaria era dar la vuelta al Sol por los polos. Para ello tenía que salir de la eclíptica, el plano imaginario de las órbitas de todos los planetas, y esto es algo que ninguna nave espacial había hecho hasta ahora. Para ello, en una especie de jugada de billar cósmico, como dice metafóricamente Marsden, tomó impulso alrededor de Júpiter, aprovechando la atracción gravitacional del planeta, para colocarse en trayectoria hacia los polos solares. La maniobra, similar a la realizada antes por otras naves, era imprescindible" porque no hay todavía ningún cohete suficientemente potente para colocar una nave espacial en esa trayectoria.

Éxito de la misión

Ulyses recorrerá 3.000 millónes de kilómetros en su misión, que está siendo un éxito, según han declarado los científicos de la NASA y la ESA en Noordwijk. El pasado día 13 de septiembre alcanzó la latitud máxima de 80,2 grados en una órbita casi perpendicular al ecuador del Sol.Los astrofísicos están recibiendo de la nave importante información para profundizar en el conocimiento del Sol, su estructura interna, los mecanismos de actividad y los ciclos de variación. Por ejemplo, la nave ha enviado datos sobre el viento solar (flujo de partículas emitido por el sol que baña todo el sistema planetario) y ha medido dos tipos: el viento solar emanado de la región polar es más rápido y simple que el de la zona ecuatorial, tiene una temperatura más baja y difiere en su composición química. "Este descubrimiento no es sorprendente, más bien es una confirmación", dice Peter Wenzel, jefe del departamento del sistema solar de la ESA.

Según Wenzel, estos conocimientos tienen una importante aplicación práctica dado que los cambios en la actividad solar repercuten en la Tierra y su entorno. No sólo influyen en el medio ambiente, sino que también provocan interferencias catastróficas en las comunicaciones. "En 20 años estaremos en condiciones de predecir estas alteraciones como si de previsiones meteorológicas se tratara", dice Wenzel.

La Ulysses, de tamaño similar al de un coche pequeño, pesa 370 kilos y no lleva cámaras para tomar imágenes, sino nueve instrumentos para medir campos magnéticos, flujos de partículas y radiaciones. Su misión concluirá en octubre de 1995, a no ser que se aprueben más fondos para continuar la aventura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de septiembre de 1994