Las asignaturas pendientes llenan las páginas del Libro Blanco de la cultura

El documento pretende que Madrid recupere su peso artístico

C. D.La Comunidad busca un aprobado en cultura. El Libro Blanco del sector, redactado por la Consejería de Educación y Cultura, desvela carencias en las áreas de cine, teatro, danza, patrimonio y libro. Unos doscientos profesionales de las artes han debatido durante un año los problemas más serios de política cultural y, de paso, han descubierto que no se destina dinero suficiente para dotar de libros a las bibliotecas.

El Libro Blanco presentado ayer por la Consejería de Cultura propone "medidas prioritarias" para que Madrid recupere el peso cultural extraviado en los últimos 12 años. El documento, un texto de trabajo, se encuentra aún en una fase de redacción preliminar.Destaca la creación de una escuela de cine, uno de los puntos que más desacuerdo ha suscitado. Todavía no se sabe cuáles serán los requisitos de titulación ni existe una relación de los cursos que se impartirán en dicha escuela, que tendrá sede propia dentro de la Ciudad de la Imagen. "Hemos conseguido un diseño inicial, pero la definición final todavía está sujeta a discusiones", señaló ayer el consejero de Cultura, Jaime Lissaveztky.

Una de las áreas más desvalidas dentro de la región es la de la danza. No hay escenarios específicos, no existe casi apoyo promocional y los jóvenes tienen "serias dificultades" para acceder a la profesión, se asegura en el Libro Blanco. La Comunidad se propone poner en marcha antes de final de año una oficina de apoyo para el teatro y la danza que revitalice las artes escénicas. Un organismo similar para promocionar la actividad cinematográfica en Madrid ya ha conseguido el espaldarazo unánime de la Asamblea de Madrid, aunque todavía no está en funciones.

"Es muy difícil, que la Comunidad pueda acometer a solas las propuestas del Libro Blanco. Necesitamos la coordinación de las tres administraciones. Ya tenemos la experiencia del consorcio Madrid 92, que funcionó perfectamente", comentó Lissavetzky.

Repetición de repertorios

El panorama musical en la región, según el Libro Blanco, tiene una oferta "buena y suficiente", pero se resiente con la repetición de repertorios. Y otorga a la zarzuela "una importancia estratégica". Los redactores del documento proponen que este génereo recupere su sitio en el Teatro de la Zarzuela cuando el Teatro Real abra sus puertas.

En cuanto al libro, la Comunidad no estima conveniente entrar en colisión con la industria del libro creando una editorial propia. Prefiere agrandar el presupuesto para bibliotecas, aumentando los 10.000 puestos de lectura que existen y dotándolas de mediatecas y de medios informáticos.

Ramón Caravaca, viceconsejero, precisó ayer que el Libro Blanco ha sido redactado considerando que la cultura madrileña no es "lo castizo", sino "lo hecho en Madrid por gente que está en Madrid". Unos 85 de los 150 compositores en activo que viven en España trabajan en Madrid. Y la mitad de los escritores apuntados en la asociación colegial residen en la capital.

Según Lissavetzky, el problema más grave del patrimonio cultural de la Comunidad, cuyo inventario completo aún no existe y que en muchos casos está sometido al deterioro, es que los ciudadanos no lo disfrutan.

Un diálogo por la cultura. Miércoles 14. A las 11.00, mesa redonda Libro y bibliotecas. A las 17.30, Música y artes escénicas. A las 20.00, conferencia del director de teatro LLuís Pascual: Teatro y sociedad en la Europa de final de siglo. Miércoles 15. A las 10.30, mesa redonda Artes plásticas y patrimonio. A las 17.30, Artes visuales. A las 20.00, conferencia Política cultural en la Europa de fin de siglo. Residencia de Estudiantes (Pinar, 23).

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