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Crítica:CINE
Crítica

Tabúes culinarios

Dentro de las siempre complejas relaciones entre el arte culinario y el cinematográfico, la producción independiente británica Leon está destinada a ocupar una situación privilegiada. Por tener una bien desarrollada estructura y ser una sutil comedia, tan británica como judía, sobre los tabúes relacionados con la comida.Construida en torno a la inseminación artificial, narra cómo un día el disperso joven Leon Geller descubre que por un error no es hijo de un tradicional industrial judío londinense, sino de un criador de cerdos de Yorkshire. Lo que en buena medida le conduce, también por un involuntario error a crear un extraño híbrido de cerdo y oveja, el primer cerdo kosher, el único cerdo apto para ser comido por judíos, y abrir las puertas de un negocio con un enorme futuro.

Leon

Directores y productores: Gary Sinyor y Vadim. Jean. Guionistas: Michael Normand, Gary Sinyor. Fotografia: Gordon Hickie. Música: David Hughes. Reino Unido, 1993. Intérpretes: Mark Frankel, Maryam d'Abo, Janet Suzman, Brian Glover y Connie Booth. Estreno en Madrid: Real Cinema, Ideal (V. 0.).

Esta curiosa situación da lugar a que en la primera parte Leon desarrolle una amplia gama de complejas bromas sobre los tabúes culinarios judíos, tanto con el cerdo como con la langosta, para posteriormente extenderse a las relaciones establecidas entre un judío y una familia de gentiles a través de sus muy diferentes gustos en tomo a la comida, tras los que se esconden siglos de costumbres religiosas.

Todo ello hace de Leon una película especialmente localista, insólita y atractiva, pero que no acaba de estar plenamente lograda. Da la impresión de que el rico guión de Michael Normand y Gary Sinyor encierra mucho más de lo que logran translucir los debutantes directores Vadim Jean y Gary Signor, y también que este último es mucho mejor guionista que realizador.

Esto en' buena parte se debe a que todos los actores exageran al interpretar a sus personajes, desde los jóvenes Mark Frankel y Gina Bellman hasta los veteranos Janet Stizman y Brian Glover, quienes tratan de imponerles una gracia adicional que, como suele ocurrir, se vuelve contra el producto final. Sin embargo, este defecto sólo empaña el resultado de Leon, pero no impide que sea una curiosa comedia británica sobre las tradiciones culinarias judías, al tiempo que una buena carta de presentación de sus autores.

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