El Casón del Buen Retiro pierde el 80% de los visitantes desde que falta el 'Guernica'

La dirección del Prado inicia una campaña para promocionar su anexo

Se fue en 1992 el gran cuadro de Pablo Picasso, el Guernica, y el Casón del Buen Retiro -un anejo del Museo del Prado con la colección de pintura del siglo XIX- se ha ido quedando sin visitantes. Más de medio millón de personas pisaron el Casón en 1991. Dos años más tarde, en 1993, no llegaron a 100.000 (concretamente, 90.632 visitantes). Entre ambas fechas, el gran fichaje del imponente edificio, el Guernica, se mudó de casa el 26 de julio de 1992.

Pese a que la entrada de 400 pesetas -que se cobra desde el 15 de julio pasado para los españoles- da derecho a visitar también el cercano edificio principal del Museo del Prado, conocido como el de Villanueva, el reclamo no funciona. Dentro se encuentran los trabajos de pintores ilustres del siglo XIX -Sorolla, los Madrazo, Ribera y Vicente López, unos 350 cuadros.El pasado año un millón y medio de visitantes desfiló por el palacio de Villanueva para contemplar la obra de Francisco de Goya, Diego Velázquez o Jerónimus Bosch, conocido como el Bosco. Sólo 66.894 personas se decidieron a entrar en el Casón. La diferencia es notable. Y puede que en el monto haya más de un despistado. Aún ayer una pareja de italianos se dirigían a un grupo de vigilantes:

"¿Dove é el Guernica?", decía el hombre, evidentemente, italiano.

"Reina Sofía", le contestó una de las vigilantes, y añadió: "¿mapa?".

Buscando el mapa

Los dos se tocaron los bolsillos en busca de un plano, lo encontraron y los vigilantes le marcaron la situación del anhelado cuadro, en el Museo Reina Sofía.

También en la puerta, a la entrada, otra pareja de extranjeros no llegó a rascarse el bolsillo para nada. El personal del museo les informó de la nueva ubicación del Guernica y entonces trataron de marcar su propio mapa.

La sala que durante 11 años (desde 1981 hasta 1992) albergó el Guernica de Picasso es una inmensa estancia gobernada por la impresionante alegoría del Toisón de Oro, en el techo, de Lucas Jordán; se llama el Gran Salón y acoge ahora el tesoro de la colección: los impresionantes Cuadros de Historia, un género muy en boga el siglo pasado. Allí están La expulsión de los judios de España, de Emilio Sala, o el famoso Testamento de Isabel la Católica, de Eduardo Rosales.

"Se trata de ampliar la información sobre las pinturas que alberga el Casón", afirmaba ayer José Luis Díez, el jefe del departamento de pintura del siglo XIX del museo; "lo que vamos a hacer es entregar un tríptico junto con la entrada en el edificio principal. Y la prueba del interés que tiene el museo por el siglo XIX es la exposición, programada para noviembre, de la obra del pintor Federico Madrazo.

Casón del Buen Retiro. De 9 a 18.45. Entrada: 400 pesetas; incluye visita al edificio principal del Prado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 31 de agosto de 1994.

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