Sin partidarios

Millares / Barroso, Encabo, El Triguereño
Novillos de Manuel Ángel Millares, chicos, flojos, descastados y sospechosos de pitones; destacó el 5º. Francisco Barroso: pinchazo y estocada -aviso- (ovación); tres pinchazos y estocada -aviso- (vuelta). Luis Manuel Encabo: pinchazo y casi entera (oreja); estocada (oreja). Israel Castilleja, 'El Triguereño': pinchazo, estocada -aviso- y tres descabellos (ovación); pinchazo, estocada -aviso- y dos descabellos (oreja). Plaza de toros de Huelva, 5 de agosto. Tercer festejo de Las Colombinas. Menos de media entrada.
Será o no será figura, pero posee maneras extraordinarias para serlo. Se llama Francisco Barroso, y a las dificultades propias de esta profesión, le añade su lugar de nacimiento, Huelva, donde los aficionados escasean, y su apellido, que no pertenece a ninguna dinastía taurina. Así las cosas, el novillero Barroso no tiene ni partidarios en su tierra; prueba de ello es que la plaza presentaba un aspecto desolador.A pesar de la soledad, Barroso demostró que encierra madera de torero. Maneja con facilidad capote y muleta, y a todo su quehacer le impone una buena dosis de elegancia, sentimiento y profundidad. De su positiva labor en general, destacaron unas verónicas muy lentas y unos largos naturales al segundo de su lote. Mató mal a los dos novillos, con ambos se excedió en el tiempo, y su actuación sólo tuvo el premio de una vuelta al ruedo.
El madrileño Luis Manuel Encabo cortó dos orejas, lo cual no quiere decir que dejara huella con su toreó. Es un novillero típico de escuela, muy experimentado, conocedor de terrenos, trucos y recovecos, pero eléctrico y mecánico. El Triguereño es un joven bullidor que no dio muestras de que su estrella pueda brillar en un futuro. Sencillamente, no sabe torear.


























































