El gasto de la sanidad pública
El 22 de junio leo en EL PAÍS (página 30) el siguiente titular: La industria farmacéutica acusa a Sanidad de estrangularla con su política de ahorro.
1. La patronal y el espectro conservador de la sociedad piden insistentemente, y con acierto, una drástica reducción del enorme gasto público existente, y se quejan con razón del alto coste que les supone su contribución a la Seguridad Social.
2. El Ministerio de Sanidad trabaja en reducir gastos excluyendo de la Seguridad Social aquellos productos que médicamente se comprueba su escasa eficacia y aquellos que tienen un precio notablemente superior a otros productos iguales, como el caso de los llamados genéricos, cuya prescripción recomiendan a los médicos de la sanidad pública.
3. Este esfuerzo creo que intenta ordenar el abultado mercado español y acercarse a la realidad de los países de la Unión Europea, mucho más racionales y reducidos que el nuestro.
Yo, como contribuyente de la Seguridad Social, exijo que, con criterios profesionales, se ahorre el dinero público que es para la salud pública y no para los beneficios de los laboratorios: si hay dos productos iguales, que se prescriba el más barato.
Y no me vale la excusa del coste de la investigación; según creo, estamos en un sistema de mercado libre: oferta y demanda.
En otros países de la UE no se ha estrangulado a las empresas del sector, y, por último, le recomendaría a la farmaindustria que no contribuya a estrangular el sistema público de salud exigiéndole mayor gasto porque la desaparición de la Seguridad Social significaría la desaparición de su gallina de los huevos de oro.-


























































