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Crítica:ROCK
Crítica

Desbordante

Pasión, sudor y volumen. Tres características que definen la presentación en España del australiano Jimmy Barnes. Un desconocido por estos lares, un fijo del disco de platino en nuestras antípodas. Estaba previsto que el hombre de la voz rota formase parte del cartel que hoy encabeza en Madrid Bryan Adams, pero los escasos privilegiados que asistieron a la actuación del miércoles de ningún modo le hubieran preferido ante un sol de justicia y una audiencia masiva pero desconocedora de su figura.En la distancia corta, Barnes ofrece todo su alma para entregarse de lleno a la concurrencia, aunque como en este caso sea escasa. Tanto ponía en el empeño que parecía imposible que sus cuerdas vocales resistieran tamañas arremetidas. Aunque marcadas influencias negras le conducen hacia los terrenos del soul, el rock duro mamado en su juventud permanece como punto de apoyo fundamental. De hecho, la noche tuvo muy poco de rhythm and blues y mucho de energía roquera. Si en sus discos Barnes también apuesta por la balada y el medio tiempo, en directo entendió que las condiciones del local y de la asistencia reclamaban agresividad y potencia. La banda acompañante, de una eficacia fulminante, flanqueó con las mismas armas a su jefe de filas.

Jimmy Barnes

Jimmy Barnes (voz, guitarra), Jeff Neil (guitarra), Michael Hegerty (bajo), Tony Brock (batería), Guy Davis (teclados).Revólver Club. Entrada: 150 espectadores. Precio: 1.800 pesetas. Madrid, 6 de julio.

Durante hora y media, Jimmy Barnes y su banda mantuvieron una tensión sostenida gracias a una voz que no cedía en su ímpetu y a unos músicos capaces de aportar una base rotunda e impecable. Si exceptuamos un volumen excesivo, la gala no pudo tener mejores ingredientes.

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