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El acoso del PP a Virgilio Cano paraliza su consejería

El ataque lanzado desde hace dos años por el PP contra la Consejería de Cooperación ha conseguido, al menos, dos efectos: poner contra las cuerdas al consejero Virgilio Cano y detener la marcha normal de este departamento hasta afectar a la ejecución de planes de obras. Cano admite estas dos consecuencias y reconoce que para el futuro está "seriamente tocado". Sus funcionarios, ante las sospechas constantes sobre su modelo de gestión, han extremado el cumplimiento de su trabajo, como si operasen "en huelga de celo".

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Desde que en enero de 1992 estalló el escándalo del caso Atocha -contrataciones irregulares con una constructora-, el consejero de Cooperación, Virgilio Cano, sobrevive bajo sospecha. La investigación judicial demostró luego que en esas adjudicaciones sí se habían producido algunas irregularidades, aunque no ilegalidades. Y que por el momento no han superado el nivel de altos funcionarios.El Partido Popular ha encontrado un filón en investigar los contratos suscritos durante estos años por el consejero de Cooperación, que es precisamente el que adjudica el mayor porcentaje de obras de la Comunidad. Han reclamado oficialmente 152 expedientes. Hace dos semanas acudieron a la consejería y pidieron las copias de unos contratos muy concretos. Tras las primeras investigaciones hallaron dos vetas sobre las que -trabajar.

Su primer objetivo resultó ser un funcionario, ex director de obras de la consejería, Máximo Parrón, que había dirigido proyectos adjudicados a la empresa constructora de sus suegros. El siguiente punto de mira del PP se situó en la empresa de comunicación Maketa, que ha trabajado desde 1988 para este departamento. En estos años, los maridos de las dos últimas secretarias de Virgilio Cano han pasado, como empleados o colaboradores, por esa empresa. Maketa, por su parte, defiende su trabajo profesional y niega cualquier favoritismo.

Virgilio Cano se siente "acosado" por el PP: "Sé que me he convertido en su pim pam pum y sé que mi futuro político está seriamente tocado, pero no creo que hayan conseguido todavía acabar conmigo".

Cano asegura que continúa trabajando con los mismos sistemas de siempre y mantiene que no ha perdido la confianza en su equipo de colaboradores. Sobre el trabajo de sus funcionarios, e incluso de los altos cargos de su departamento, ha apreciado un cambio: "Los trámites de los expedientes se han ralentizado como si los funcionarios estuvieran en huelga de celo porque nadie firma nada hasta que no se revisa al máximo y varias veces. Ahora mismo mi consejería es el departamento de la Administración más seguro de España".

"Poco tangible"

El consejero ha notado que muchos proyectos están paralizados. Su viceconsejero, Ambrosio Aguado, precisa el número de obras del Plan de Cooperación pendientes de adjudicar en 12 por el hecho de que los funcionarios de los servicios técnicos de contratación están ocupados en preparar copias de los expedientes que continúan solicitando los diputados del PP.Ambrosio Aguado admite la ralentización de la consejería, pero en detalles poco "tangibles". Por ejemplo, tanto la intervención general de la consejería como las de los ayuntamientos que realizan las obras con la Comunidad se han vuelto mucho más escrupulosas en sus funciones fiscalizadoras: "Hasta que no está perfecto el último papel no dan un paso adelante".

El plan de obras de Cooperación con los ayuntamientos preveía este año una inversión de 7.022 millones. Los técnicos tienen revisados alrededor del 75% de los expedientes de esos proyectos; están dispuestos y adjudicados el 70% de los contratos, pero sólo se ha pagado el 27%. "Tendremos un problema a final de año con la acumulación de las, certificaciones", concluye Cano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de julio de 1994

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