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ELECCIONES

CiU advierte que no apoyará la cuestión de confianza

Los nacionalistas piden a González que demuestre que puede gobernar y cumplir los compromisos

La dirección de Convergència i Unió (CiU) ha hecho llegar al presidente del Gobierno, Felipe González, un mensaje claro y contundente: lo que tienen que hacer los socialistas es gobernar y olvidarse de todo lo demás, cuestión de confianza incluida. Las direcciones de los dos partidos evaluaron en la noche del lunes los resultados electorales del domingo y el triunfo del Partido Popular. Tanto Jordi Pujol en Convergència como Josep Antoni Duran Lleida en Unió sostuvieron que, hoy por hoy, los nacionalistas no podrían dar su apoyo a una cuestión de confianza presentada por González y que un pacto parlamentario con Izquierda Unida (IU), tal como proponen sectores de su partido, "no sacaría al país adelante, sino que lo abocaría al desastre".

Tan sólo 24 horas después de realizadas las elecciones europeas, las direcciones de los dos partidos nacionalistas que dan apoyo al Gobierno en las Cortes empezaron a evaluar a fondo los resultados y el margen de maniobra que tendrán en los próximos meses. Los dos socios coinciden en su análisis de que si la gobernabilidad en España ha dependido durante este año del apoyo nacionalista, a partir de ahora esta cuestión está más en manos de los socialistas. A su entender, éstos se encuentran profundamente divididos sobre cómo definir el nuevo marco de alianzas en España tras la derrota electoral. Este mensaje ya ha sido comunicado tanto a Felipe González a través de Pujol, como a Narcís Serra por medio de Miquel Roca en conversaciones telefónicas.Aunque los nacionalistas tan sólo han empezado a esbozar su estrategia de los próximos meses, sí quieren un compromiso rápido del Gobierno en diferentes cuestiones que para ellos son vitales y que afectan al llamado giro autonómico. En este paquete están la asunción por parte de la Generalitat de las competencias de orden público en Cataluña, una mayor participación de la Administración autonómica en la distribución de los fondos de cohesión de la Unión Europea y la solución al actual modelo de financiación de la Sanidad.

Estos tres temas serán el termómetro para comprobar si González tiene todas las riendas del Gobierno y es capaz de plasmar en resultados concretos los compromisos que diversos miembros del Ejecutivo han asumido discretamente en los últimos meses. "Es en esta acción de gobierno donde puede encontrar el PSOE nuestra confianza", señaló ayer Duran Lleida.

Medios cercanos al presidente de la Generalitat consideraban ayer más que probable que en fechas próximas Pujol y González se reúnan. Las complicadas agendas de ambos juegan en contra de esta cita porque González se encuentra en Colombia, y Pujol tiene viajará a Indonesia a partir del sábado. Ambos han conversado telefónicamente en las últimas fechas y la impresión que el presidente de la Generalitat ha transmitido a sus colaboradores indica un firme deseo del Gobierno de no cambiar su política. Pese a ello existen dudas sobre el margen de maniobra que tendrá González para no ceder a la presión de IU y de los sectores de su partido que quieren un giro a la izquierda.

No antes de octubre

Si hubiera un importante compromiso político en materia autonómica en las próximas semanas y González decidiera formar un nuevo Gobierno integrado por pesos pesados del PSOE e independientes, CiU estaría dispuesta a estudiar el apoyo a una cuestión de confianza "en el próximo periodo de sesiones"

[que se iniciará en septiembre]. "Nunca antes, sin

que se hayan cumplido nuestras expectativas", indicó ayer un estrecho colaborador de Pujol. La idea de un Gobierno de notables ya fue sugerida por Pujol a González a principios de mayo, cuando dimitieron los ministros de Interior, Antoni Asunción, y de Agricultura, Vicente Albero.

Duran Lleida, que mantiene, como suele ser habitual, un discurso mucho más radical que el de Pujol, dijo ayer: "Tan absurdo es pedir consecuencias inmediatas en la política española -como, por ejemplo, la dimisión del presidente o la presentación de una cuestión de confianza- como ignorar lo que ha sucedido ya que todas las elecciones tienen consecuencias políticas". Como ejemplo puso que los socialistas han ganado varias veces las elecciones legislativas y las municipales en Cataluña y no por ello le han pedido a Pujol que convoque elecciones autonómicas.

Ante el temor a que el Gobierno no sea capaz de mantener su alianza estable, varios dirigentes de Convergència han advertido a Pujol sobre el peligro de que la opinión pública perciba únicamente que CiU está apoyando al PSOE sólo para conseguir contrapartidas para Cataluña. En esta línea se han situado, además de dirigentes de Unió, políticos de CIU tan importantes como el consejero de Economía, Macià Alavedra, muy interesado en advertir al presidente Pujol del peligro de "quedar como rehenes del PSOE".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de junio de 1994